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YUNQUERA
EL PINSAPO
- POZOS DE NIEVE - ALAMBIQUES,
LAGARES Y AGUARDIENTES
YUNQUERA
Características generales
El término municipal de
Yunquera, de 55 kilómetros cuadrados, se extiende desde el Peñón de los
Enamorados y Tajo de la Cama, en la Sierra de las Nieves, hasta la unión de los
ríos Grande y Jorox. A 61 kilómetros de la capital y 681 metros de altitud,
rodeado por El Burgo, Tolox, Alozaina y Casarabonela, Yunquera cuenta con 3.200
habitantes, que viven vinculados a su maravilloso pinsapar, el más grande del
Parque Natural Sierra de las Nieves, con una superficie de 1.050 hectáreas.
Entre sus monumentos sobresalen la Ermita Mora, que se encuentra a 500 metros del pueblo y es uno de los escasos vestigios de la dominación musulmana. En tiempos, esta ermita comunicaba mediante un túnel con el Castillo, ubicado en la parte más alta de Yunquera, que consta de dos plantas y fue restaurado en el siglo XIX. Parece ser que fue construido por los árabes y durante la Guerra de la Independencia cumplió labores de torre vigía para hacer señales con antorchas y candelas. Mole cilíndrica rematada por sus almenas, la vetusta torre, de piedras oscuras, de rojos ladrillos y argamasa, se halla en un cerro rodeada de olivos. Como apunta Francisco Doña Doña, son el castillo, el pinsapo y la cabra montés los tres símbolos identificativos de este pueblo.
También hay que destacar la iglesia de la Encarnación, que fue levantada en el siglo XVIII con el mismo nombre que la que construyeron los Reyes Católicos. De grandes proporciones, bello templo de cruz latina, cuenta con tres espaciosas naves sostenidas por diez columnas cuadradas de mampostería, de donde parte el arqueado de su fábrica. Adornos de yesería ornamentan sus bóvedas. El conjunto queda rematado por la esbelta torre campanario.
Los yunqueranos también profesan especial estima a la ermita del Cristo de la Cruz del Pobre, en las afueras del pueblo, en dirección a Ronda y entre el Castillo y el Puente de Palo, rodeada por el verdor exuberante del paisaje, con sus paredes blancas de cal y brillante y parduzco el chapitel de su tejado.
De otro lado y en el mismo entorno, el Puente de Palo, lugar por donde discurría un pequeño acueducto consistente antaño en unos canales de madera que atravesaban un antiguo camino, ahora carretera. Hoy el agua discurre por un arco con cauce de mampostería, que hace que la canalización aérea supere el desnivel existente entre los numerosos bancales de las haciendas y otra margen más alta del terreno.
Los campos de Yunquera, entre sierras y montañas, son variadísimos en cuanto a sus cultivos, por su situación, según estén más o menos expuestos a los vientos fríos de las cumbres o los cálidos del valle. De cualquier forma, las propiedades rústicas están bastante repartidas. La topografía de estos campos, muy desigual y abrupta, hace que sus tierras no se presten a la siembra de cereales. Así, las tierras de secano y regadío se plantan con árboles frutales, mientras que las lomas y cerros se cultivan con olivos y castaños, todo en una verdadera distribución minifundista. Pese a todo, en Yunquera se dan dos cosechas anuales de patatas, una temprana y otra tardía, en sus mejores tierras, en los predios o «tableros», donde también se recolectan maíz y hortalizas. Otros productos típicos de Yun quera son la naranja, almendros, higos, uvas y, sobre todo, sus riquísimos embutidos, y vino mosto.
Este pueblo, al igual que otros de los alrededores, mantiene mayoritariamente en su arquitectura el estilo rústico, con viviendas de escasa altura, con dos plantas y cubiertas con techumbres de teja árabe, con fachadas blanquisímas de cal. Casas de la plaza del Poyo, circular y de la que parten cinco calles, punto central y neurálgico del pueblo; y de calles como Virgen del Rosario o Sor Teresa Mora. Calles y plazas algunas con fuentes de agua cristalina, como, por ejemplo, el pilar de la calle Nueva o el pilar Piojo, en uno de los rincones más típicos y castizos de Junquera; o el «Pilarito», minúscula fuente situada en la esquina de la calle del Castillo, o el de El Poyo, rectangular y con tres caños, el más concurrido por las mujeres. Y en las afueras, a un kilómetro del pueblo, un manantial inagotable, que riega «tableros» y haciendas, conocido por «Plano».
EL
PINSAPO
Una reliquia natural
Su nombre científico es "Abies Pinsapo Bois", fue calificado como especie y dado a conocer al mundo por el botánico suizo Edmundo Boissier en el año 1837, pero ya entonces era estudiado por el boticario de Carratraca D. Félix Haenseler.
La importancia del pinsapo radica en su condición de especie milenaria superviviente de la época de los glaciares. Su localización es muy restringida encontrándose en la Sierra de las Nieves, Grazalema, Sierra Bermeja (Estepona) y el Atlas marroquí.
En el Término municipal de Yunquera existen aproximadamente unas 600 Has. las cuales se distribuyen por cañadas, laderas sombrías y sobre grietas de tajos calizos, formando un bello e inigualable paisaje con su color verde oscuro, haciendo contraste con algunos ejemplares de tonos azulados.
CARACTERÍSTICAS:
Su porte es cónico, abierto, más en los jóvenes, estando vestidos de ramas hasta
la base de los troncos. Pueden alcanzar una altura de 25 a 30 metros. Sus raíces
son largas y gruesas. El tronco recto con ritodoma delgado, pardo-grisáceo o
gris blanquecino, liso en su juventud y agrietado en los pies añosos,
cubriéndose de musgo por la humedad y sombría que suelen rodearles. Es un árbol
hermafrodita; las flores femeninas las tiene en la parte más alta del árbol. El
fruto son piñas cilíndricas de unos 15 cm. los piñones están sujetos a unas
escamitas llamadas alas, las cuales le permiten por octubre o noviembre,
llegada la maduración, desprenderse de la piña y volar un buen espacio llavados
por el viento. El nombre popular es "pichas de fraile".
Las flores masculinas se encuentran en la parte mediana o baja del árbol, como brotes en las puntas de las ramas, verde al desarrollarse y pardas después en la polinización que es cruzada, es decir, de uno a otro pinsapo. Florece de abril a mayo y los piñones maduran en septiembre u octubre.
Las hojas son aciculares (forma de aguja), rígidas, rollizas. Están insertas helicoidalmente, quedando en disposición radiada.
El pinsapo es muy resistente a los vientos, al periodo estival y en invierno quiere humedad y pluviosidad. Es atacado en sus raíces por el hongo (Heterobasidium annosum) y por el insecto (Dyoritria medicella) que ataca a las llemas e impide el crecimiento, sin dejar de olvidar la mano del hombre( incendios intencionados, abusivas talas y cortas...)
Tiene un gran valor ecológico y estético, siendo su crecimiento muy lento y si sobrevive, puede alcanzar una edad aproximada de unos 200 años. Es una verdadera reliquia natural que entre todos debemos cuidar para el disfrute y la contemplación.
Miguel Merchán Toledo
Existe una crónica de cacería
celebrada en el Coto de Doñana, en la primavera de 1624, ofrecida por el Duque
de Medinasidonia a Felipe IV, a la que asistieron 1.200 invitados, en la cual se
decía textualmente." Traíanse cada día seis cargas de nieve de Ronda en cuarenta
y seis acémilas".
Los neveros están situados en los términos municipales de Yunquera y Tolox (Málaga), en el lugar denominado Puerto de los Ventisqueros en la Sierra de las Nieves, a 1.600 m. de altitud. Son circulares de unos 8-10 metros de diámetro y una profundidad de medio metro. Estos pozos tenían unos desagües que desalojaban el agua, quedando la nieve hecha hielo. Hoy en día aún quedan lo que fueron aquellos populares pozos de la nieve, aunque están llenos de tierra y matojos y van quedando en el olvido. Alguno se ha reconstruido (como el de la foto) para salvar la memoria histórica de este oficio que como muchos otros, ha devorado el progreso.
Estos trabajos se realizaban a principios de primavera, eran llenados de nieve a cuestas de hombres, cortada con palas hasta llenar el pozo, después eran cubiertos con matojos, bolinas y tierra. Luego, cerca del verano y siempre por la madrugada era sacada y transportada en bestias de carga, por arrieros.
Se cargaba en capachos de esparto vivo, en bloques de 50 kg., en el fondo del capacho se depositaba "tamo", especie de serrín de paja y los laterales de helechos y se transportaba de nuevo con las bestias a toda la provincia de Málaga y otros lugares de Andalucía. El hielo era utilizado para refrescos y conservación de alimentos.
Estas faenas se conocen desde 1840 hasta la venida de la República de 1931. Estos hombres, mal vestidos y mal calzados se refugiaban en una pequeña cabaña hecha de piedras y tejado de ramas, conde se calentaban del fuerte viento helado. Con su esfuerzo y sacrificio dieron fama a nuestra Sierra de las Nieves.
Una historia real y dura...
Miguel Merchán Toledo
ALAMBIQUES, LAGARES Y AGUARDIENTES
A principios del siglo XX
quedaban en Yunquera (Málaga) unos cinco alambiques y una gran cantidad de
lagares. Todo ello era debido al gran número de viñas, teniendo que venir gente
de fuera para la labra y recogida de la uva.
Todo este comercio, que tuvo una gran importancia en tiempos ya pasados, dio al
pueblo de Yunquera nombre y fama por sus finos aguardientes. Pero todo vino a la
ruina a causa de dos factores: la terrible filoxera, enfermedad de las vides,
que apareció por el año 1870, llegando a perderse la totalidad de las viñas. No
obstante se repusieron trayendo de fuera plantones de vides americanas.
La otra causa que dio al traste con la industria del alambique fue la exigencia
por parte de la administración, de utilizar alcohol para la destilación del
aguardiente y no el mosto de la uva. Ello encareció la producción, cerraron
todos los alambiques y quedaron multitud de lagares. Uno de los alambiques
famosos en Yunquera fue el de Antonio Garcés, que funcionó desde 1920 a 1930.
La temporada de trabajo de los alambiques iba de octubre a diciembre, y
empleaban cada uno unas diez personas. El combustible utilizado era la leña, que
se traía desde la sierra transportada por animales de carga. El aguardiente era
llevado a los pueblos vecinos como Casarabonela, Carratraca, Grazalema, El
Burgo, Ronda, Málaga, etc. Las personas que se encargaban de dicho transporte
eran los llamados arrieros, otra de las profesiones ya desaparecidas.
PREPARACIÓN DEL AGUARDIENTE
Se quemaba el mosto en una caldera de cierto tamaño. Conforme iba hirviendo, el
vapor que soltaba pasaba por un serpentil, especie de tubo de poco grosor, de
cobre, que en su recorrido iba dondo vueltas por una pequeña alberca de agua que
constantemente se iba renovando para que no se calentara. El vapor que pasaba
por el tubo se licuaba y caía a un recipiente o pequeña cuba de madera rodeada
por unos aros de hierro. Era un fino chorrito de líquido llamado "cochura" y de
nuevo era quemado en la caldera, pero además se le mezclaba matalauva, siguiendo
el proceso anteriormente dicho.
Pasado este procedimiento, si iba rebajando con agua hasta conseguir los grados
apropiados que eran medidos con un aparato parecido a un termómetro de cristal,
midiendo los grados que tenía el aguardiente. El orujo de la uva era desechado y
no se podía aprovechar como combustible.Los dueños de estos alambiques pagaban
sus correspondientes impuestos.
Miguel Merchán Toledo
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