
La organización pide a las Administraciones que fomenten esta pedagogía para aumentar la percepción del riesgo de la población ante los incendios, que serán cada vez más comunes por el cambio climático
Si no se reducen las emisiones y el uso de combustibles fósiles y no se adoptan medidas eficaces, los incendios extremos seguirán aumentando de aquí a finales de siglo
La prevención y la autoprotección implican una responsabilidad compartida entre administraciones públicas, propietario/as y ciudadanía
Madrid, 13 de julio de 2026.- La tragedia del incendio forestal de Los Gallardos (Almería) muestra una realidad que va a ser cada vez más habitual en España: incendios extremos que suponen una amenaza creciente para personas, viviendas, infraestructuras y ecosistemas. Ante esta situación, no basta solo con disponer de operativos de extinción cada vez más preparados y eficaces, sino que es imprescindible prevenir, anticiparse a las emergencias, cumplir la planificación obligatoria, gestionar el territorio y preparar a la población.
El cambio climático está generando condiciones cada vez más favorables
para la propagación de incendios de alta intensidad. Un territorio más
caliente, más seco y más inflamable, unido al abandono rural, al
incremento de la superficie forestal y a la creciente presencia de
viviendas y población en contacto con espacios forestales, está
aumentando la exposición y vulnerabilidad de la sociedad. En este 2026,
los incendios se han cobrado la vida de 16 personas: 13 en el más
reciente de Los Gallardos y otras tres víctimas mortales en los fuegos
de Soportújar (Granada), el 17 de junio; de Cenlle (Ourense), el 25 de
febrero; y de Escorca (Baleares), el 24 de febrero.