Por Paco Audije.- En Belfast, los viejos sedimentos de la violencia reavivan sus brasas con materiales nuevos.Ahora el objetivo principal son los inmigrantes, después de que a última hora del lunes Hadi Alodid, un refugiado sudanés de treinta años, apuñalara varias veces a Stephen Ogilvie, un ciudadano de 44 años de edad, trabajador del servicio público de salud, descrito por algunos como ‘discapacitado’.
Determinados medios hablaron de «intento de decapitación». La investigación preliminar ha descartado motivaciones terroristas por parte del agresor, quien llegó a Irlanda del Norte en 2023 y tenía un permiso provisional de asilo que seguiría siendo válido hasta 2028.
En la capital de Irlanda del Norte, unos pocos cientos de encapuchados y activistas del unionismo probritánico y de extrema derecha empezaron rápidamente a provocar incendios callejeros en el mobiliario urbano, atacando a la policía, a la que lanzaron botellas, adoquines, cócteles molotov y proyectiles de todo tipo. Los disturbios se han prolongado durante las noches siguientes, mientras agentes antidisturbios del Police Service of Northern Ireland (PSNI) utilizaban cañones de agua para intentar disolver a los grupos de activistas callejeros, muchos de ellos encapuchados.
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