Roger Penrose es uno de los científicos e intelectuales más extraordinarios de la ciencia actual. Matemático, físico teórico, filósofo natural y cosmólogo, su producción escrita se mueve entre la relatividad general, la geometría, la mecánica cuántica y lo que es la naturaleza última de la realidad. Supera la especialización y ha desarrollado una interpretación unificada del universo donde las matemáticas, la conciencia, el tiempo y la cosmología aparecen profundamente conectados.
Uno de sus planteamientos más asombrosos, a mi juicio, es que considera que el tiempo se transforma en espacio cerca del inicio del Big Bang hace 13.800 millones de años. El tiempo deriva del espacio desde su perspectiva. Está convencido de que nuestro universo sería simplemente uno de los innumerables ciclos cósmicos encadenados. Antes de nuestro universo habría existido otro y después del nuestro aparecerá otro más. Desde su teoría llamada Cosmología Cíclica Conforme el universo no sería único ni tendría un primer comienzo absoluto. Nuestro universo sería solo un eón dentro de una sucesión interminable de eones. Cada eón comienza con algo parecido a un Big Bang y termina en una expansión extremadamente diluida y fría. No hay una creación única desde la nada. Desde su análisis físico no existe un primer universo. El proceso podría extenderse indefinidamente hacia el pasado y el futuro de un modo infinito. Sin principio ni final. La cosmología de Penrose afirma la existencia de una cadena infinita de universos, sin un origen temporal absoluto.