Escribe; Walter Pimienta J..- Como todos los martes de cada semana, dijo que se iba de viaje.
Se lo dijo a su mujer.
-Motílate si vas a viajar-le dijo ella.
-Si. Al regresar, salgo para Magangué y me iré motilado. No te preocupes.
Él viajaba y acostumbraba a volver al día siguiente.
Vendía enciclopedias en los pueblos vecinos.
Salió a la calle y, en una esquina, tomó un bus de la línea “Rebolo las Nieves”.
Minutos después, se dirigía al centro de la ciudad.
Iría a donde Ballesteros, bajos del edificio “El Iris”, plaza de San Nicolás. La zona le era conocida desde cuando niño y, del brazo de su madre, esta lo llevaba por allí de compras.
Ballesteros, sin cliente, a esa hora, estaba sentado en la silla de motilar y, leyendo un periódico, esperaba que alguien llegara en demanda de sus servicios.
Eran las diez de la mañana.