
En un mundo globalizado, hay sentimientos que permanecen inmutables a lo largo del tiempo. El amor, desde los neandertales hasta los jóvenes de hoy, ha sido el motor que inspira historias, poemas y canciones. El grupo Son Marengo lo sabe bien, y por ello ha convertido este sentimiento en la bandera de su propuesta musical. El viernes por la tarde, la plaza de Monda se convirtió en un escenario único donde la música se mezcló con la historia y la tradición. Bajo la mirada del castillo, los vecinos y vecinas del municipio fueron ocupando sus asientos en la plaza de la iglesia, mientras el grupo aparecía en el escenario, primero con los instrumentos y después con las voces.