La cacería es una danza mortal con olor a pólvora Escribe; Walter Pimienta J.- Cuando la gente en San Juan de Tocagua veía a “Menelao” llevando su escopeta en las manos, le tenía miedo, los perros ladraban y con el rabo entre las piernas, se metían debajo de las camas donde se meaban. -Está en guerra con los conejos.- decía Carlos Arturo cuando aquel, por las tardes, transitaba por las calles del pueblo en preámbulos de encargo de piezas antes de irse para el monte. Las lenguas hablaban sin dejar de hacer críticas -¿Será que trae? -Siempre trae. Ya es hora de que el alcalde le quite la escopeta. -Es un verdadero peligro. -Un mal día de estos, le va a vaciar los sesos a algún cristiano. Eran los decires. |