
Sin corruptores oligárquicos y estadounidenses, no habría corruptos en las altas instancias del Estado. Obviamente hay un claro objetivo de los corruptores: que solamente se persiga a los corruptos. Porque, enriqueciendo la frase de Groucho Marx sobre los principios, "estos son mis corruptos, si no le gustan, tengo otros".
Perseguir a Cerdán y compañía nos parece muy bien, pero no perseguir a Acciona y al resto de los oligopolios de obra pública nos parece mucho más que peor. Perseguir a Montoro, sus funcionarios y sus despachos nos parece muy bien, pero no perseguir a todos los oligopolios corruptores nos parece mucho más que peor.