
Y digo que es una vergüenza por no decir algo más fuerte y ofensivo para los malditos racistas que están llenando las calles de este precioso y próspero pueblo murciano del odio y la violencia de la que son maestros.
Me he decidido a efectuar este comentario a la vista de que los altercados no cesan y las fuerzas de orden público, al menos hasta el domingo pasado, estaban actuando con manos de algodón.
Cada día, viendo los noticieros de las diferentes cadenas de TV, oigo a los comentaristas decir: “ya hay un detenido”. Y yo me digo: ¿uno solo?, cuando son muchísimos los desalmados que están causando destrozos y daños en los vehículos y en las propiedades de los ciudadanos pachequeros.