 Israel lleva décadas confiscando tierras palestinas y demoliendo viviendas palestinas, en muchos casos para habilitar espacio para la construcción y expansión de asentamiento israelí ilegales en la Cisjordania ocupada. Desde octubre de 2023 se ha registrado un notable aumento del desplazamiento forzado de población palestina en la Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental, y en la Franja de Gaza ocupada, donde Israel ha sometido a desplazamiento forzado a la mayoría de la población y recientemente ha amenazado con apropiarse de forma permanente del territorio y someter a la población a traslado forzoso o deportación. En enero de 2025, un tribunal israelí ordenó el desalojo de 27 familias de sus viviendas en Batn Al Hawa, en la localidad de Silwan, en la Jerusalén Oriental ocupada, a consecuencia de una demanda presentada hace un decenio por la organización de colonos israelíes Ateret Cohanim, que sostiene que la tierra es propiedad legítima de un fondo fiduciario judío. Ampliar en la web de Amnistía Internacional |
Sin falsas modestias, puedo afirmar y afirmo, como hubiera dicho Adolfo Suárez, que soy un “cordon-bleu” y un buen anfitrión. Aquellos que han disfrutado de mi hospitalidad y degustado mi cocina pueden avalarlo. Digo esto para traer a colación ese refrán tan español que reza así: “Donde comen 3 comen 4”. Según este aforismo, cuando hay comida para tres, por lo menos en mi casa, hay comida suficiente no para cuatro sino para algunas personas más. Ahora bien, digo y digo bien, para unas pocas personas más, no para un batallón. A esto, y sigo con mi testimonio personal, tengo que añadir que a mi casa se entra previa invitación o sin aviso previo, pero llamando a la puerta. Dicho en román paladino, sin violentarla, y, aún menos, entrando por la ventana. Y, mucho menos, con la pretensión de instalarse provisional o definitivamente en ella. Hacer esto (invadir mi casa forzando la puerta o entrando furtivamente por la ventana e instalarse en ella) va no sólo contra las reglas más elementales de las buenas maneras sociales o de vecindad, que todos tenemos interiorizadas, sino contra el sagrado derecho de propiedad.
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