Escribe; Walter Pimienta J.- Dicen que murió de nostalgia en los tiempos en que la gente moría de nostalgia. Así lo escribió el doctor Bayuelo en el certificado de defunción. Causa de la muerte: decía-: Nostalgia- escribió con letra de médico y agregó: con agravantes de tristeza y melancolía.
Consultado el facultativo por los familiares de ella, afín de confirmar más el caso, el galeno les dijo: “La nostalgia es una emoción poderosa que puede beneficiar nuestro bienestar; pero en exceso, hace daño”.
Y aquello fue suficiente.
Y comenzó a rodarse la noticia.
Se murió la suiza. Se murió la suiza.
La suiza vivía en el barrio El Prado, con tres hermanas y un hermano. Era el año 1965. El día, 23 de abril, para más señas, sábado a los 8 y 34 minutos de la mañana.
Habían venido a Barranquilla a montar un negocio de relojería fina y costosa, algo en lo que los suizos son muy eficientes dada la exactitud proverbial de sus relojes en el mundo. Y es del caso que Emma, la suiza, murió con su reloj suizo de pulsera puesto, marca “Patel Philippe” señalando esa hora exacta y precisa: 8 de la mañana con 34 minuto, 12 segundos y 2 décimas.