
Hay cifras que abruman y otras que indignan. En medio del ruido político, de las cumbres europeas y los titulares grandilocuentes sobre defensa, hay una realidad mucho más silenciosa y dolorosa, la sanidad pública española, y especialmente la asturiana, se hunde en una precariedad sostenida mientras el Estado se prepara para guerras que, con suerte, nunca llegarán.
España invertirá 119.485 millones de euros en defensa hasta 2029. No es un titular de un país en guerra. Es un dato real, publicado por los Técnicos del Ministerio de Hacienda. Un compromiso adquirido con la Unión Europea en el marco del plan “Rearmar Europa”, que exige que cada Estado miembro eleve su gasto militar 1,5% del PIB. Y eso no bastara, también hay otro compromiso en marcha, alcanzar el 2% del PIB en gasto militar para 2029, como marca la OTAN. Eso significa 36.560 millones anuales en armas, blindados, cazas, y misiles. Casi el doble de los 17.523 millones presupuestados en 2024.