Darse un paseo por las nubes, no están difícil en nuestra Sierra, ayer de mañana, después de subir de madrugada la cañada de Manantiales que lleva a la Jabalcuza. Pudimos ver la costa y otro mar de nubes que la atravesaba, al fondo, África perfilaba su costa norte. Una vez que contemplamos tan hermosas vistas, mis compañeros y yo, sentados en el mirador del Tajo del Lobo, le dimos gusto al estómago con algunas frutas de temporada. Un tiempo después proseguimos la marchar hasta entrar por el Zorro, para luego desembocar en los Tomillares. Mis compañeros de travesía, son especiales, a la vez que andan por los senderos, caminos y veredas de nuestra Sierra van reparando aquello que las personas podemos arreglar: albercas tapadas por la tierra desprendida de la falta de sostén debido al último incendio, caños obstruidos, limpieza de basura que algún despistado o despistada ha dejado atrás... No se llevan bien, con aquellos ciclistas que abandonan los senderos y carriles oficiales, para hacer otros nuevos que dañan plantas y arbustos: moradux, tomillos, romero, zahareña, enebros... además de despistar a personas que hacen uso de ellos, ni decir tiene, que no están de acuerdo con esos circuitos de obstáculos de piedras, troncos, rebajes y taludes, que, junto a cámaras de bicicleta colgada de árboles, te puedes encontrar en el corazón del monte. Lo importante de mis compañeros es que tienen más amigos y amigas que hacen exactamente lo mismo, siempre que pueden visitan lugares de la Sierra que los necesitan. Mientras haya personas con esta sensibilidad, la esperanza no es un lujo es una realidad. |