
Las personas que han vivido situaciones de acoso, perdidas de seres queridos, agresiones sexuales etc., padecen fragilidad emocional en situaciones estresantes, con lo cual pueden sufrir estrés postraumático. Aunque no todas viven los acontecimientos con idéntica intensidad y cada persona posee distintos recursos para afrontarlos, y también depende mucho del aguante y la fuerza de voluntad de cada una de ellas.
Debemos destacar:1º) Las victimas suelen revivir la agresión sufrida o la experiencia vivida como pesadillas constantes.
2º) Muestran síntomas de irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño y momentos de un total embotamiento, sobre todo afectivo, si no tienen apoyo ninguno.
3º) No suelen querer hablar sobre estos acontecimientos con sus seres queridos.
4º) Algunas situaciones provocan baja autoestima, sensación de incompetencia, dependiendo del tipo de problema; cuando se deben de ver las cosas como desafíos, en vez de amenazas, pero hablar es muy fácil, lo difícil es poder superarlo.
5º) Tener pensamientos positivos y repetirse a uno mismo “yo sí puedo”.
6º) Buscar pequeños objetivos y luchar por conseguirlos.
7º) Pensar en el futuro, desterrando el pasado.