Por Abel Ros.- Se cumplen diez años del 15-M, un movimiento social que removió las conciencias de nuestra sociedad. Hoy, un periodista me preguntaba si presenciaremos la segunda parte de los indignados o, en términos peyorativos de los "camorristas y pendencieros" de Esperanza Aguirre. Aquel movimiento, que en principio se proclamó apolítico y desideologizado, tuvo su réplica política en Podemos. Un partido astuto que recogió las proclamas de aquellos jóvenes y no tan jóvenes y consiguió, junto a Ciudadanos, romper los cimientos del bipartidismo. El movimiento 15-M dio lugar a las mareas. Mareas que protestaron, durante años, contra los recortes marianistas en materia sanitaria y educativa. Recortes abusivos, y sin escrúpulos, que adelgazaron la clase media, aumentaron la desigualdad social y deterioraron la calidad de los servicios públicos. La llegada de Podemos al Congreso de los Diputados supuso una voz de esperanza para aquellos "descamisados de Dragó", que pocos años antes protestaban en la Plaza Sol.
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