
Cada año, Papá Noel se encargaba de recorrer las calles de nuestro pueblo para asegurarse en primera persona de recoger y hacer cumplir el deseo de niños y niñas y de algo más importante aún: de sacar una sonrisa en todos y cada uno de nosotros.
A pesar de las dificultades de esta difícil y atípica última Navidad, logró cumplir con su empeño y todos volvimos a ver a Papá Noel un año más. Papá Noel estaba tan fuerte y sano que podía con todo y nunca nos defraudaba. Sin embargo, a partir de ahora nos hará sonreír, pero de otra forma. Hoy todos tenemos que mirar al cielo para devolverle esa sonrisa que a todos nos regaló en algún momento de nuestras vidas.
Papá Noel nos manda un especial mensaje desde ahí arriba: nos pide que no bajemos la guardia; hazlo por ti, por mí y por todos tus seres queridos, no hay otra forma. Y nos pide que confiemos una vez más en la Ciencia que cada vez tiene más cerca acabar con esta eterna pesadilla.
Hasta siempre nuestro QUERIDO PAPA NOEL, hasta siempre tito Pepe.