|
|
|
Crónicas de guadalhorce.net Noticias del
7 de Abril de 2019 |
| |
Miles de personas corren en la Vuelta Pedestre a Coín que celebra sus 50 años | | Coín. 07.04.19 | Ampliar |  Gran éxito de participación en la prueba popular y el mejor nivel en la competitiva donde se ha proclamado ganador absoluto Mohammed Blal, en categoría masculina, y Nazhama Chouh, en femenina. La Vuelta Pedestre a Coín se ha celebrado esta mañana y se ha notado una emoción especial en los participantes, ya se han cumplido 50 ediciones de esta carrera popular, la más antigua de Andalucía y que es ejemplo, no sólo de superación en el deporte, sino también mantiene su espíritu solidario. Unas 5.000 personas han querido ponerse las zapatillas de deporte, a pesar de que amenazaba lluvia, para recorrer el pueblo por una causa benéfica, en este caso los fondos que se recaudan con la venta de camisetas se destina este año al centro de discapacitados Prodicco de la localidad. |
| Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“El Mono de Atala”
| | Cuentos y relatos globales. 07.04.19 | Ampliar | Eran los días de las puntuales golondrinas de abril*¡Cuando retornes no olvides mi casa, golondrina que emigras! (Kobayashi Issa. Escritor y poeta japonés) Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- A finales de marzo y con algunos días de anticipación, llegaban al pueblo, procedentes de algún lugar del mundo, las puntuales golondrinas de abril que, en bandadas, por las tardes se posaban en fila sobre el alambre del telégrafo. “Buscan verano y les huyen al invierno- decía la gente… Cuando el día amanecía, alzando el vuelo, no quedaba ninguna golondrina en el tendido y, de nuevo regresarían al atardecer trayendo en sus alas el aroma de las flores lejanas y una canción de bulla en sus picos. Yo quería contarlas; eran muchas, y cuando iba por 39, perdía la cuenta. Todas, como acontecía a mis compañeros y a mí en el salón de clases de mi escuela primaria, cabían apretujadas en la cuerda de cobre…Eran oscuras y al oler la lluvia escapaban cuando la caída de una nube vuelta lluvia se volvía inminente y, entonces, se resguardaban sin aspaviento alguno en los alares de las casas, debajo de las cornisas o en el fondo de los caballetes escapando de la alegre y precisa voz infantil que en la calle, esperando el fresco chorro de las canales y tejados vecinos, decía: |
|
|
|