
Estos magníficos personajes, han salido a pasear, se han aburrido de estar en las mismas páginas y andan buscando acción.
Así que, lectores de 'El cartero del mar', si algún personaje desaparece, quizá se encuentre dentro de este relato.
La mente no se jubila La cabeza alta, sonriente, conservando el porte juvenil, pero mucho más envejecido. Se veía en sus manos, en su escasa cabellera gris, en su cara de haber visto demasiado. Sin embargo, seguía dando largas caminatas en las que nadie podía seguir su ritmo. En eso no había cambiado.
Un hombre del siglo pasado. Armando, mi padre.