*El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta. Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En el abismo de su desasosiego y desolado en su propio silencio, Molina teme que un día de estos se separa de su mujer o, lo peor, que llevado por el temblor de voces interiores que le suben por la sangre, la mate.
Molina está convencido desde hace diez noches, que Juana Escuriaza le es infiel y hasta entonces creía que solamente era suya y que nunca otro hombre le disputaría la frescura de aquellos labios de miel, la gratitud de su cintura, la cena de sus seños paraditos y la gratitud de su vergel…Y, en tal caso, una ira profunda e insuperable, como cuchillo, se le entierra en el corazón…
Molina jamás ha pensado en el suicido; lo considera complicado e indigno y de baja categoría y, por lo tanto, prefiere impaciente elaborar los argumentos mentales que le lleven a la verdad, empapelando el pensamiento con nombres y más nombres de hombres de los cuales uno de ellos tiene que ser, indefectiblemente, el amante de Juana.