
Más allá del concepto estético, las venas varicosas son un problema de salud que requiere un especial cuidado durante las épocas de más calor
Las varices son venas que se ensanchan, dilatan, se vuelven sinuosas y provocan problemas en la circulación sanguínea que pueden ser perjudiciales para la salud.
Pesadez de piernas, hinchazón, calambres, picores o incluso fuertes dolores son los síntomas habituales, que en verano pueden resultar mucho más molestos, ya que el sol y el calor a menudo los intensifican.
Una de cada diez personas tiene varices. Se desarrollan tras un funcionamiento ineficiente de las válvulas de las venas de las piernas, que en condiciones normales ayudan a que la sangre regrese al corazón. El estancamiento de la sangre en las venas, que provoca su ensanchamiento, supone el inicio de la formación de las varices.
Los especialistas aconsejamos evitar las exposiciones prolongadas al sol, usar protecciones solares altas y caminar sobre la arena húmeda facilita el retorno venoso.
El sol y el calor tienen un efecto dilatador sobre las venas que provoca un aumento de molestias tales como pesadez, cansancio e hinchazón. Son varios los consejos que lanzan desde el CEF ( Capitulo Español de Flebología y Linfologia) : evitar las exposiciones prolongadas al sol, usar protecciones solares altas, caminar sobre la arena o bañarse de forma repetida. Se propone también acudir a la playa en horas de menos sol, ducharse en agua fría varias veces y aplicarse crema hidratante tras la ducha.