Walter E. Pimienta Jiménez.- Este era un hombre que tenía una primitiva y prehistórica virtud: jugaba con el fuego y no se quemaba… Que nadie ose hacer esto, lo digo en prevención... como tampoco le propongo a alguien lo intente porque, sencillamente no lo haría igual ya que, reitero, este hombre, con la abnegación de un científico y aún a riesgo de su propia vida, gozaba con su arte y se entretenía con él, a lo mejor llevándose hasta la muerte esa cara de satisfacción y de placer que uno siempre pone cuando sabe que ha hecho las cosas bien.
Diré más, diré que a este hombre le apetecía divertirse con el fuego y, como zambulléndose en éste, sin miedo, pienso yo, dado su arduo trabajo, era el viviente que, mientras estuvo en la tierra, más se ha acercado hasta hoy al sofocante infierno sin hacerse parte de las huestes de la chusma del diablo porque él, él fue un hombre bueno, servicial y honesto y a las puertas de la casa de las tinieblas ni siquiera se asoman los buenos ni los serviciales ni mucho menos los honestos sino los que mueren sin agonía y sin Dios...
...De eso vivía este hombre, de jugar con el fuego como cuando uno juega al dominó con un embaucador y en franca contradicción, con dignidad, le reclama por haber querido "meter una cabra"*... Se "apuebló" (es decir, se hizo del pueblo), después de darle novecientas noventa y nueve mil novecientas noventa y nueve veces la vuelta al mundo y cuando consideró que para llegar al pueblo, no tenía más que empujar suavemente el portón de la honradez... y así lo hizo... encontrando de inmediato para su familia y para él, refugio y hierbas de alivio, de sosiego y estima pues trajo consigo un noble oficio que nadie aquí ejercía: era herrero, herrero de los de antes, herrero de viva y encendida fragua en la que, caldeando los metales al rojo vivo, a éstos volvía domésticos, maleables, complacientes y sutiles..., herrero de martillo aplanador, de yunque de acero, de prensoras tenazas y de reverberante fuelle atizador de llamas que, ocultas, siempre dormían escondidas entre cenizas tibias y coloradas brazas.