
Tras casi veinte años de gobierno del Partido Popular, la hegemonía conservadora en la ciudad toca a su fin. El Partido Popular no volverá a gobernar esta ciudad. Tampoco lo van a hacer las fuerzas defensoras de la reforma del 135 de la Constitución al dictado de la troika o de la sucesión hereditaria de la jefatura del Estado. La Alcaldía de Málaga será para el Poder de la Gente.
El desplome generalizado del bipartidismo resulta más acusado en la ciudad de Málaga unido al desgaste notable de la figura del alcalde Francisco de la Torre.
Bajo el gobierno del Partido Popular, Málaga se ha convertido en una ciudad más desigual. Las políticas neoliberales en la ciudad de Málaga, el urbanismo depredador (convenios urbanísticos desastrosos como los terrenos de la Térmica y Repsol), la ruinosa privatización de espacios y servicios públicos, el derroche en proyectos faraónicos (tabacalera, Astroria-Victoria, etc...), la inequidad en las tasas e impuestos municipales (tarifazo del agua, IBI), han resultado en una acumulación de riqueza en unas pocas manos, por medio de la desposesión de la mayoría social.