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 Tierra incógnita
Desde que han echado a Angels Barceló de la Cadena Ser y Alsina ha decidido dejar su programa de Ondacero, me estoy pasando a Juan Ramón Lucas, en RNE, a ver qué pasa...

Eduardo Saez Maldonado. 03.07.26 


Y hace unos días, oía yo a Juanra entrevistando a un experto climatólogo, a raíz de este último episodio de altísimas temperaturas en toda Europa (1), al que le preguntaba si, como consecuencia del calentamiento global, debemos acostumbrarnos a una "nueva normalidad" refiriéndose a las altas temperaturas.

La pregunta del periodista, al que debemos suponer bien informado, denota una preocupante minimización del efecto del cambio climático porque da por hecho que debemos acostumbrarnos al calor que está haciendo ahora (superior al de hace unos años) pero presupone que la cosa quedará ahí, que no irá a más, sino que se estabilizará en unos valores muy altos como los actuales: la "nueva normalidad" por la que le preguntaba al experto.

Sin embargo, las predicciones no van por ahí porque la inercia atmosférica es ya imparable. Pero es que, de todas formas, tampoco tomamos ninguna medida para disminuir las emisiones de CO2. De hecho, estamos todos locos por que pare definitivamente la guerra del Golfo Pérsico, no para que deje de morir gente, no, sino para que se reabra el estrecho de Ormuz y se "restablezca" el tráfico mundial de petróleo con normalidad (cosa que ya no es posible, por cierto, aunque de eso no hablamos hoy).

Y como es evidente que vamos a seguir quemando el petróleo que nos vaya quedando hasta el apocalipsis final, lo que se prevé es que las temperaturas sigan subiendo de forma imparable (así como la frecuencia e intensidad de fenómenos climatológicos extremos) sin que sepamos muy bien cómo acabará todo esto. Hay quien defiende que la inestabilidad climática puede llegar a extremos, no ya que hagan difícil la vida en ciertas zonas (que también), sino que alteren la regularidad climática que ha permitido a nuestra especie practicar la agricultura y obtener cosechas con una regularidad razonable (y desarrollar así civilizaciones) amenazando de esta manera la continuidad en el suministro de alimentos que tenemos garantizado desde hace 10.000 años (2). En definitiva, nos adentramos en territorio desconocido; una época de inquietante incertidumbre climática que nadie sabe bien cómo acabará. Ni cuándo. 

La demoledora gráfica adjunta (que puede analizarse con detalle de forma interactiva en el enlace 3) pone en evidencia cómo desde primeros de junio de este año estamos en récord diario permanente de temperatura global oceánica.

Ya nos llamaba la atención en la gráfica el progresivo pero implacable aumento de la temperatura marina desde los años 80 (cuando empezó a registrarse) hasta la actualidad; pero en el año 23 hubo un significativo salto que no ha revertido. Ni lo hará, me temo.

Pero como decía, los primeros días de Junio de este año 26 hemos vuelto a superar todo registro histórico, día a día, de la temperatura global del mar.

Y esto no para.

Las temperaturas crecientes, además de más calor, provocan tormentas desbocadas en cuanto empieza a refrescar a finales de verano, como pasó en Valencia hace poco.

No es que estemos, pues, en una nueva normalidad a la que debemos adaptarnos (como preguntaba con cierta candidez Juanra a su experto), no; es que esto no para y no sabemos cómo acabará. Si acaba.

Es decir, no sólo no tenemos que acostumbrarnos a una "nueva normalidad" de temperaturas más altas, pues todavía no hemos llegado a un punto de estabilización, sino que si algún día llega esa "nueva normalidad" (y el clima se vuelve a estabilizar), será, probablemente, mucho peor que la actual, quizás, inhabitable en muchos lugares.

Y yo (que también estoy muy contento de que el Málaga haya subido a primera) no sé si somos realmente conscientes de la peligrosa e inquietante incertidumbre climática (y de agotamiento de recursos, y de crisis de biodiversidad, y hasta de crisis moral...) y el consecuente e incierto colapso civilizatorio en el que nos estamos adentrando irresponsablemente a la vez que nos peleamos a ver si son más corruptos los tuyos o los míos o vemos ilusionados los partidos de la selección española en la tele.

Propongo que, al adentrarnos en la "terra incognita" que está ya ahí, lo hagamos al catártico grito de "viva la libertad, carajo".

Dice la derecha neoliberal que es "mano de santo". 

(1)   https://elpais.com/sociedad/2026-06-29/francia-quiere-aprender-de-espana-como-afrontar-las-nuevas-olas-de-calor-en-madrid-con-40-grados-la-sociedad-funciona.html 

(2)   https://news.un.org/es/story/2025/11/1540693

(3)   https://climatereanalyzer.org/clim/sst_daily/?dm_id=world2 

Eduardo Sáez Maldonado
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