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-Molino de papel- Prosa de la nostalgia ¿Dónde están los abuelos y abuelas de antes? | | Cuentos y relatos globales. 22.03.26 | | Ya se donde estan los abuelos de antes Siempre tendremos historias vívidas por contarEscribe; Walter Pimienta J. Hace años que a los míos, a los de mi infancia, nos los veo en las frescas tardes en la puerta de la casa conversando sentados en sus mecedoras y taburetes de cuero. Mis abuelos, y todos los abuelos de antes y los de todos, deben estar por ahí, en las fotos viejas de “Cabica”, el único fotógrafo que había en el pueblo... Cierto, ahí deben estar. Busquenlos. ...Murieron sus hijos y no tengo a quien preguntarle dónde están mis abuelos de antes y los de ustedes y entonces me lo pregunto y me contesto: Los abuelos de antes, y entre ellos los míos, están en el cielo y desde allá nos cuidan...Y a mi abuelo Hernán y a mi abuela Cristina; a mi abuelo Ismael y a mi abuela materna, ya muerta, a quien no conocí.... los hago ahora no sentados en la puerta de la frescas tardes en la puerta de la casa conversando sentados en sus mecedoras ni en un taburetes de cuero, sino pugnando contra los olvidos, tal vez reposando cada uno en una estrella mientras, seguro, mi abuelo Hernán, a placer, se fuma un “Tabaco Roa” del que él en vida me regalaba la marquilla de papel para que yo, poniéndomela en el dedo anular de la mano derecha, con esta jugara creyéndomela una sortija. | No están ahora ni mi madre ni mi padre para preguntarles donde están mis abuelos y por ellos me respondo: Mis abuelos ahora están donde están los ángeles y por lo tanto me cuesta creer que tengan alas blancas y que, en el caso de mi abuelo, con el permiso de Dios, sea un ángel que fuma tabaco mientras mi abuela agarra su maleta de cartón con pomos metálicos y se va de viaje turístico por el cielo en un tren celestial...Pero, de pronto es él también quien se ha ido para el monte en su burro celeste para darle vuelta a sus vacas célicas y a sus paradisiacos cultivos de maíz, de millo y de yuca y casi en cosecha.. No puede ser distinta la historia de los abuelos de antes ahora en el cielo porque así, cada día, era la historia de ellos acá en la tierra... A veces, a veces quiero escribirle a mi abuelos una carta sin palabras...llena de coloridos dibujos, de dibujos iguales a cómo eran ellos para que se rían de mis mamarrachos de cundo niño...y para que sepan cuánto los añoro. Cuánto los extraño", cuánto los echo de menos. ¿Será que mis abuelos se fueron de viaje? ...Pero tampoco los veo a cada uno en una estrella... ni con las alas blancas...Creo que se las ponen cundo vuelven por algo que dejaron olvidado en sus casas. Mi abuelo, por ejemplo, dejó un cajón pequeño de madera lleno de grapas y allí también su martillo. A lo mejor lo necesita para cercar con alambres de nubes los portillos empíreo por donde se le escapan los terneros y terneras candorosas que acá, como era ganadero, tuviera...Mi abuela lo hace cuando al ponerse a coser en su máquina de pedal la siente oxidada y corrosiva y recuerda que dejó el “Aceite Tres Uno”...Y mi abuelo Ismael vuelve por su hamaca de cantos y rayas primorosas... Solo me imagino esto...pero no vuelven... ¿Y cómo hacer para mandarle sus cosas?...Ese cajón de grapas que pesa tanto, y del “Tres en uno” no sé si ella lo dejó en la inagotable paz de su baúl que alguien se cogió sin permiso...Y la hamaca de mi abuelo Ismael, quien la tendrá colgada, benigna y mansa ...es posible duerma en ella ahora alguno de sus bisnietos... Los abuelos, si es que vuelven, están tardando mucho...Y los míos yo quiero que estén aquí conmigo...Yo pienso que ustedes quieran igual...Grito fuerte al aire y los llamo: ¡Abuelo Hernán! ¡Abuela Cristina! ¡Abuelo Ismael! Y espero una respuesta...Y el aire no me responde...Y ya tengo los encargos listos para mandárselos...No quiero quedarles mal... No sé dónde están mis abuelos ni los abuelos de otros ni los de antes. Creo que no volverán...Creo que están muertos...Si alguien los ve o los reconoce, díganles que los estoy buscando. Ya sé dónde están mis abuelos y los abuelos de ustedes, los abuelos de tantos, los abuelos de todos...los abuelos de antes...Los míos están en mi sangre, en mis silencios y en mi tiempo...Los míos están en mi raza mestiza pregonera de versos y canciones a Dios, al amor y a la paz... Ya sé dónde están mis abuelos, los de ustedes y los de todos...Los de antes...Están en las fotos viejas de “Cabica”, el único fotógrafo que había en el pueblo... Walter Pimienta J. |
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