

Las banderas azules de las que tanto presumen los ayuntamientos como el de Málaga, “se hacen con fines turísticos, sin valorar lo que tiene que ver con el respeto ni la conservación de playas naturales”, explica Ecologistas en Acción
Son un ‘negocio’ de la organización privada ADEAC, que mueve 300.000 euros al año y cobra unos 450 por candidatura. El año pasado la Junta pagó 37.000 por las banderas azules que figuraban en las playas de Málaga y Andalucía. Solo reflejan los servicios turísticos (chiringuitos, duchas,...) de las playas, no sirven para saber su estado de salud ambiental o el estado de sus aguas
Ecologistas en Acción opina que “las banderas azules son poco fiables”. “En Málaga capital las dan a playas artificiales y con construcciones (chiringuitos) sobre la misma playa de hormigón y con sótano”, también a playas “como la Misericordia, con vertidos de pluviales y sobre todo fecales en la misma playa”, y también a la playa de Arraijanal, “una playa natural invadida por chiringuitos”
Pilar Marcos, portavoz de Greenpeace: “Muchas personas, al llamarse bandera azul, piensan que es garantía de conservación medioambiental. Y no voy a decir todo lo contrario, pero por que veas una bandera azul no pienses que esta todo conservado y que es una playa de calidad ambiental”.
Ampliar en Revistaelobservador.com