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¿Volveremos a dejarnos engañar? | | Jacinto Martinez Anton. 16.02.19 | |  Dicen que cuando a uno lo engañan una vez, la culpa es del que engaña, pero que cuando esto se repite dos o más veces, la culpa es del engañado, por que dejarse engañar. Acaba de terminar una legislatura de engaños, dislates, traiciones, y sobre todo deslealtad para con el pueblo. Comienza ahora una nueva fase de propaganda en que dándole la vuelta a la verdad, los políticos nos van a vender todo aquello que hemos considerado malo, y que incluso muchos de ellos nos han vendido como malo, como la mejor opción. Y lo peor, lo que me da miedo es que una vez más nos dejemos engañar, y caigamos en la trampa. | Hace ya unos años, con motivo de otras elecciones, decía en este mismo foro el 25/07/17 en un artículo titulado “votemos con la cabeza no con el corazón”; y me autocito;: “Si votamos con la cabeza, nos plantearemos quién defiende mejor nuestros intereses, quién administra mejor nuestros impuestos, quién redistribuye con más acierto nuestros impuestos, quién arrima él ascua a su sardina antes que a las sardinas de los ciudadanos; en definitiva quién, al menos en mayor medida, dirige su acción política al crecimiento y desarrollo equitativo, justo y progresivo de nuestra sociedad”. Es decir que aparquemos nuestro impulso de ser forofo o incluso hulligan de uno u otro partido, de unas u otras siglas, porque “Continuar hablando o pensando en claves de izquierdas, derechas, populismos, nacionalismos, etc. Solo tiene sentido para una clase política cuyo principal objetivo es autoperpetuarse en un pesebre, que llenamos y pagamos todos nosotros con nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y nuestros impuestos”
Si volvemos a dejarnos cautivar por los cantos de sirena de esos charlatanes a sueldo que dicen una cosa, y al día siguiente, sin alejarse lo más mínimo nos dicen la contraria, haciéndonos sentir estúpidos, o lo que es peor, que hagan lo contrario de lo que nos han prometido, aunque nos perjudique, y se nos quede cara de tonto durante cuatro años; eso sí, muy enfadados.
Recordemos, estamos en la época de las nuevas tecnologías, de las hemerotecas, audio y videotecas; analicemos quien y porqué ha hecho qué; meditemos si todo ello encaja con nuestros valores y nuestros deseos, y finalmente decidamos a quien daremos, en las urnas, nuestra confianza.
Vuelvo a autocitarme, porque creo que seguimos cometiendo los mismos errores que cuando lo escribí por primera vez: “Votemos pues con nuestra cabeza, desmontemos de una vez el tinglado, creado y alimentado por nuestros políticos, cada vez más complejo, cada vez más castrante, cada vez más exento de libertad individual; y quizás, poco a poco, volvamos a recuperar como pueblo el poder del que emanan los Estados, y que en definitiva sólo nos corresponde a nosotros de forma natural”.
Si después de todos los pasos anteriores, volvemos a sentirnos engañados después de votar, le daremos la razón a esos políticos que nos consideran tontos, y por ello creen que tienen derecho de pernada sobre nuestras vidas, nuestros valores, nuestros intereses y hasta nuestros afectos. De nada servirán entonces los lamentos.
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