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Alhaurín también se merece una playa
Eduardo Saez Maldonado. 21.05.24 
La osadía del neoliberalismo desarrollista es, a veces, llamativa. Ciertamente es la ideología hegemónica y ello hace crecerse a sus defensores; es normal. Pero es que a veces "se les va la olla". Y no me estoy refiriendo a las estrambóticas excentricidades del impresentable presidente de La Argentina, Milei, tan jaleado por la ultraderecha española (1), sino que hablo de un periódico serio, como el Diario Sur que, aunque sabemos que tiene un marcado sesgo neoliberal (Grupo Vocento), nos sorprendía el otro día con el llamativo título del artículo de opinión que su subdirector, Javier Recio, publica semanalmente: "Marbella no se merece tener playas tan malas" (2). Una vez recuperados de la estupefacción que provoca el titular, procedimos a leer el artículo completo para ver si era algo irónico o sarcástico. Pero no. Era ese exactamente el fondo del artículo: defiende el subdirector del periódico con más solera y mayor tirada de Málaga que Marbella tiene méritos suficientes para tener playas mejores que las que tiene (???) Veamos.
Las playas son formaciones geomorfológicas derivadas de la conjunción de innumerables factores fundamentalmente físicos (aunque alguno hay biológico) como las corrientes marinas, intensidad y frecuencia de los temporales; los aportes de arena de los ríos que desemboquen cerca; la fuerza y dirección de los vientos predominantes; la naturaleza química de los materiales geológicos de la zona. Todos estos aspectos vienen determinados por la física y la geología, cuyas leyes (al contrario que las humanas) son de obligado cumplimiento. Luego está la actuación humana que, ayudada por las ingentes cantidades de energía que los hidrocarburos fósiles han puesto a nuestra disposición, posibilitan una enorme capacidad de alteración del entorno. Así por ejemplo, la implacable urbanización de la costa y la construcción de grandes infraestructuras costeras como grandes puertos alteran la dinámica de las corrientes litorales. Asimismo, la construcción de grandes presas que evitan que los ríos vayan a dar a la mar ("que es el morir", como sentenciaba Garcilaso) hace que los ríos mueran antes de tiempo, en los embalses, proporcionándonos el agua que necesitamos para nuestro consumo, sí, pero evitando (entre otras muchas cosas) que aporten áridos a la franja litoral que alimenta las playas arenosas, circunstancia que olvidan los defensores de la construcción imparable de infraestructuras para capturar toda el agua de lluvia posible. Entre ellos el Subdirector de Diario Sur (3) que se atreve a afirmar que:

"El problema de estas playas se le achaca a las corrientes de poniente y de levante, que es cierto que quitan y ponen arena según sople el viento y la marea. Pero desde hace mucho tiempo estas circunstancias se pueden corregir por la acción humana que 'per se' no supone algo malo ni dañino contra el medio ambiente"

Hala.

Propone a continuación el Sr. Recio la construcción de "espigones subterráneos" para obligar a la naturaleza a funcionar a nuestra conveniencia. Algo que, como el aporte permanente de áridos para reponer las playas, pareciera no tener impacto ambiental alguno en las mentes neoliberales desarrollistas.

Este desprecio manifiesto del neoliberalismo hegemónico por los aspectos ambientales supeditándolos absolutamente a nuestros intereses es la norma. Es verdad que Marbella se merece muchas cosas (aparte de playas). Y no sólo Marbella. Recorriendo las Sierras Penibéticas añoramos otras sierras (cantábricas, pirenaicas...) cubiertas de frondosos robledales con ríos caudalosos serpenteando por aquí y por allá. Y, ¿por qué no?, también se merecen las sierras sureñas tener densos bosques. Pero no. Aquí caen 500 o 600 litros al año (con suerte). Y la cosa no da para más.

Es más, los sufridos ciudadanos de Alhaurín de la Torre también podríamos reclamar nuestro legítimo derecho a tener una playa de verdad (como en Marbella). Pero no puede ser. Alhaurín no da al mar. Menos mal que nuestro desarrollista alcalde nos va a construir una piscina de olas para hacer surf (4). Algo es algo.

Y es que el neoliberalismo capitalista, basado en un desarrollismo incuestionado, contempla el mundo como un lugar en el que desarrollar su economía, despreciando todas las advertencias científicas relacionadas con el colapso civilizatorio al que estamos abocados como consecuencia del agotamiento de los recursos minerales, del suelo, del agua, invasión de microplásticos, contaminación masiva, crisis de biodiversidad, cambio climático... todo esto no son más que excusas de ecologistas flowerpower que lastran nuestro sagrado, eterno e imparable crecimiento económico.

Pero mucho más allá de todo esto, quizás deberíamos reparar en que somos una especie más que formamos parte de los ecosistemas planetarios; de Gaia, si consideramos la Tierra como un solo ente viviente. Y, aunque lo hayamos olvidado, somos organismos biológicos, vulnerables, limitados y ecodependientes lo que nos lleva, aún más allá de estas consideraciones de carácter práctico (del tipo de "por la cuenta que nos trae") ignoradas (a menudo deliberadamente) sistemáticamente por el sistema imperante (del que el Diario Sur no deja de ser más que una anécdota en su complejo engranaje neoliberal), a hacer otras consideraciones de índole moral y que, por tanto, a nadie importan.

Y estas últimas consideraciones tienen que ver con el derecho del resto de la humanidad a vivir en condiciones dignas (algo que el neoliberalismo ignora deliberadamente), y del resto de especies que comparten con nosotros (y conforma con nosotros) los ecosistemas terrestres a vivir. Así, en absoluto. Y, por extensión, el derecho de Gaia, el único gran ecosistema planetario global que alberga toda la vida del universo de la que tenemos noticia, a seguir funcionando como lo lleva haciendo tres o cuatro mil millones de años.

Pero claro, esto, más allá de a cuatro soñadores utópicos, ¿a quién le importa?

Siempre nos quedará Milei, carajo...

(1)   https://www.ondacero.es/noticias/espana/milei-arremete-acto-vox-socialismo-cancerigeno-llama-corrupta-begona-gomez_202405196649f1a4bb923a000110e902.html

(2)   https://www.diariosur.es/opinion/marbella-merece-tener-playas-malas-20240512190603-nt.html

(3)   https://www.diariosur.es/opinion/gestion-agua-propia-estado-fallido-20240128184740-nt.html

(4)   https://www.diariosur.es/deportes/mas-deportes/wavegarden-alhaurin-malaga-surf-olas-20211103141437-nt.html
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