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¿Son los avispones invasores peligrosos? El mito de la avispa asesina
Eduardo Saez Maldonado. 30.10.25 
La reciente aparición del avispón asiático ("Vespa velutina") en Alhaurín de la Torre ha movilizado a un grupo nada despreciable y bastante heterogéneo de personas que han conseguido, tras casi dos meses de búsqueda, localizar el avispero (1) para que la administración pública gestione finalmente su retirada (2). Es verdad que ya tenemos otras dos especies de avispones invasores bien asentados en la zona: "Vespa biciolor" y "Vespa orientalis", la segunda de las cuales está ya completamente descontrolada y ha devenido casi en plaga, especialmente estos dos últimos años. Pero haber podido abortar (al menos por el momento) el conato de invasión de la asiática es importante como veremos más abajo. Pero ¿son realmente tan peligrosos los avispones foráneos como se dice por ahí? ¿hay otros motivos que justifiquen su erradicación? ¿por qué son tan indeseables las especies invasoras?  Veamos.
Por la experiencia personal que he tenido con las tres especies de avispones invasores, puedo afirmar con rotundidad que son inofensivos. Nunca intentan atacar sino que, en caso de apuro, huyen sin contemplaciones. Este comportamiento no es nada extraño, por otra parte. De hecho es el comportamiento más habitual en la naturaleza. La inmensa mayoría de las especies animales tienden a huir si hay problemas, y los avispones no son la excepción. Es más, como las velutinas avistadas este verano solían ir a beber al abrevadero de mis perros, no era raro que éstos intentaran capturarlas, cuando se las encontraban, dando dentelladas al aire; pero en ningún caso se han revuelto contra los perros sino que esquivan las acometidas y se quitaban de en medio prudentemente. Otra cosa es que, estando las avispas en su avispero, se sientan amenazadas por un acercamiento excesivo, o por un golpeo del nido. En este caso, salen a defenderse, lógicamente, y pueden llegar a ser peligrosas. Se enlaza un interesante vídeo (aunque de escasa calidad por las circunstancias en las que fue tomado por unos amigos) en el que se aprecia un dron acercándose al nido de velutinas encontrado este verano en Alhaurín provocando con su presencia el ataque defensivo de las avispas, muchas de las cuales murieron bajo las hélices del dron (3). Casi todos los animales se comportan (nos comportamos) de forma parecida. Tendemos a evitar los problemas, pero si nos amenazan o amenazan nuestra casa, entonces nos defendemos. Cada uno como puede; y los insectos sociales tienen esta manera, aparentemente suicida, de hacerlo; aunque no es tal ya que los individuos no valen nada: el "individuo" es, de hecho, el avispero.

¿Por qué entonces esta alarma mediática en torno a los avispones invasores? Es verdad que puede haber golpeos accidentales de avisperos; sobre todo de la "Vespa orientalis" que tiende a hacer sus nidos enterrados en el suelo o en huecos de muros. En casos así, podemos encontrarnos en un apuro porque pueden salir muchas avispas a defenderse y una picadura masiva puede ser peligrosa. Un apuro similar, por otra parte, al que nos encontramos si golpeamos un avispero de avispas comunes, o una colmena de abejas, con la única diferencia de que los avispones, al ser más grandes, inoculan más cantidad de veneno en cada picadura. No es más peligroso su veneno, de hecho, que el de otras avispas comunes.

Otra cosa es que seamos alérgicos. En ese caso, una sola picadura puede ser fatal. Pero igual que nos pasará si somos alérgicos a las avispas comunes o a las abejas. O a los cacahuetes, que pueden matar también (un solo cacahuete) a una persona alérgica.

Las muertes documentadas por picaduras de insectos en España andan, en cualquier caso, entre 15 y 20 al año (4). Al hacerse el avispón asiático muy frecuente en los últimos años, era esperable que subiera algo esta incidencia como está ocurriendo en Galicia (5), pero tampoco demasiado como para convertirse en un problema grave; en particular si tenemos en cuenta que los nidos de velutina retirados anualmente en Galicia andan entre 20 y 30 mil al año desde 2018, con una bajada en los dos últimos años (6). Sin embargo, hay que subrayar que esta superpoblación de avispones asiáticos (¡¡¡ más de veinte mil nidos retirados anualmente sólo en Galicia !!!) no ha disparado la mortalidad; ni mucho menos. Parece, pues, bastante evidente que no estamos ante un problema de salud pública, por mucho que nos quieran meter con calzador lo de la avispa asesina.

Por situarnos en lo que es un problema de salud pública y lo que no, conviene tener en cuenta que en accidentes de tráfico mueren más de mil personas al año en España y nadie se plantea dejar de usar el coche. (Por suicidio mueren del oren de 4.000 al año, por sobredosis de drogas hemos superado ya las mil...). Por picaduras de insectos (y no sólo invasores) menos de 100 al año.

¿Y por qué nos quieren meter miedo con los avispones invasores entonces? Pues seguramente (y lamentablemente) porque es la única manera de que nos tomemos estas cosas en serio. Y es que las especies invasoras sí que son perjudiciales, pero por otros motivos distintos a la salud pública.  Enumeremos los más relevantes:

Motivos ecológicos: las especies invasoras ocupan un lugar en los ecosistemas compitiendo con las especies autóctonas, desplazándolas en muchos casos y hasta provocando extinciones locales de algunas de ellas. Además, como ocurre con los avispones, si son carnívoros pueden generar una presión excesiva sobre potenciales presas alterando los equilibrios ecosistémicos y afectando a la biodiversidad. Este problema puede llegar a ser grave.

Motivos socioeconómicos: hay colectivos que se ven afectados muy directamente. En el caso de los avispones invasores es muy claro porque atacan sin piedad a las colmenas de abejas (que carecen de mecanismos efectivos de defensa contra estos depredadores alóctonos) produciendo graves daños en las mismas que muchos apicultores (ya suficientemente agobiados con los problemas habituales) son incapaces de asumir viéndose incluso obligados, en algunas ocasiones, a cerrar sus explotaciones.

Los avispones invasores son, por tanto, si bien no un problema de salud pública, sí un problema ecológico y socioeconómico grave. Pero la alarma generada puede provocar que las personas que no son muy entendidas en cuestiones entomológicas (casi todo el mundo, de hecho, lógicamente) arremetan contra cualquier avispa más o menos "sospechosa" que encuentren pudiendo así eliminarse nidos de especies autóctonas "inocentes" como nuestro avispón europeo ("Vespa crabro"), presente en la Sierra de Mijas, que es un valioso eslabón más de los equilibrios ecológicos de nuestros ecosistemas y que debería ser respetado por ese motivo (y, también, porque no acostumbra a causar problemas en las colmenas pues tiene una distribución mucho menos urbana).

¿Y qué podemos hacer, entonces, para frenar a las especies invasoras?

Pues fundamentalmente tres cosas que, enumeradas por orden de importancia, son: 

1) Impedir el desembarco de individuos exóticos haciendo controles exhaustivos en las aduanas cuando las mercancías son susceptibles de albergarlos. Por ejemplo, los insectos exóticos vienen a menudo en macetas de plantas importadas desde Asia Oriental o Sudamérica (avispones, picudo rojo, mosquitos, hormigas). Me temo que los controles con estos fines son casi inexistentes o, al menos, clamorosamente ineficientes.

2) Cuando se produce la detección de los primeros individuos invasores ya asentados, la acción urgente y contundente por parte de la administración competente es crítica porque aún se está a tiempo de abortar la invasión.

3) Cuando la invasión ya se ha producido y el número y extensión geográfica los hace imposibles de erradicar, la administración competente debe hacer lo posible por evitar que la expansión se siga produciendo.

¿Y qué hace la administración competente para evitar este problema?

Veamos el caso concreto, antes mencionado, del nido de avispón asiático ("V. velutina") detectado este verano en Alhaurín de la Torre. No sabemos cómo ha entrado pero lo más probable es que lo haya hecho en plantas traídas de Oriente (con el consiguiente fallo de los controles de importación) o incluso del norte de España (donde esta especie ya está desbocada) en intercambios comerciales de plantas entre el norte y el sur. Quizás no sea casual que el avispero mencionado estuviera a poco más de dos kilómetros de uno de los mayores viveros de España. Aunque el transporte de mercancías es libre dentro del país (incluso de la UE) deberían tomarse medidas de inspección específicas y extraordinarias en aquellos transportes susceptibles de servir de dispersión a especies invasoras lejos de su área actual de invasión.

Una vez detectada la presencia de individuos de esta especie, las administraciones competentes (Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre y Junta de Andalucía), que tuvieron conocimiento de esta circunstancia el día 4 de agosto, deberían haberse puesto en marcha inmediatamente para localizar y erradicar el nido considerando, además, que parecía tratarse de un solo avispero.

El Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre no hizo nada hasta que los voluntarios, dos meses después, encontraron el nido, momento en el que se implicó (con moderado entusiasmo) en su retirada. La Junta de Andalucía, por su parte, colaboró en la búsqueda aunque con exasperante timidez (y un poco a regañadientes) con los apicultores y vecinos que, de hecho, fueron los que se vieron obligaos a tomar las riendas de la búsqueda y los que, al final, encontraron el nido (algo que tomó dos meses más los 10 días adicionales que costó apearlo).

¿Y por qué debería haber liderado la Junta de Andalucía la búsqueda activa del nido? Pues en primer lugar porque, aunque en el caso de invasiones asentadas, -como la del ya abundantísimo avispón oriental ("Vespa orientalis")- la responsabilidad de la erradicación del nido recae en los Ayuntamientos, en el caso de una amenaza tan incipiente y peligrosa como la que tratamos aquí del avispón asiático, el potencial invasor excede claramente el ámbito local llegando a ser, al menos, regional. Por tanto, la intervención decidida de la Junta hubiera sido más que razonable.

Y en segundo lugar, debería ser la Junta la que liderara la operación porque es la que puede disponer de los medios materiales, humanos y del asesoramiento científico y técnico adecuado de ser necesario. Los diferentes puntos de vista e intereses particulares de las variopintas personas que se involucraron en la búsqueda, desde los voluntariosos apicultores (principales afectados) hasta empresas especializadas en plagas, pasando por vecinos de la zona, ante la evidencia manifiesta de la lenta e ineficiente labor administrativa, podrían empujarles a usar métodos de localización y erradicación demasiado expeditivos y hasta desaconsejables desde un punto de vista ambiental, como la utilización de troyanos portadores de algún biocida (7), debiendo haber sido la Junta la que dirigiera y armonizara todos estos trabajos eligiendo la estrategia más adecuada para su erradicación garantizando así, la protección del medio ambiente y el bien común, manteniéndose por encima de eventuales intereses particulares tras sopesarlos adecuadamente (8).

En este caso, como en tantos otros, las administraciones públicas han vuelto a defraudarnos, lamentablemente. Pero no sólo a nivel político, que es donde solemos focalizarnos. Los funcionarios de alto rango de la Junta de Andalucía, tanto de Medio Ambiente como de Agricultura, deberían haber tomado la iniciativa dada la gravedad y relevancia del avistamiento de este verano, por lo demás en fase larvaria desde la perspectiva de la invasión lo que lo hace mucho más abordable. No debemos olvidar que los funcionarios tienen unas condiciones laborales privilegiadas precisamente para que sean independientes del poder político que haya en cada momento dirigiendo la administración, y promover así, desde su estabilidad garantizada, una razonable continuidad en las estrategias a seguir, que deben basarse, no sólo en decisiones políticas, sino en criterios técnicos que ellos deben defender. No hemos visto este compromiso, lamentablemente. Como digo, la decepción no sólo ha sido a nivel político sino también a nivel técnico.

Afortunadamente, este episodio del avispón asiático en Andalucía parece haber acabado bien con la erradicación del nido y, con un poco de suerte, del problema. Pero no nos engañemos; si seguimos sin controlar las entradas de mercancías susceptibles de traer individuos de especies potencialmente invasoras, y si cuando las detectamos no tomamos desde las instituciones cartas en el asunto de forma decidida y contundente no tardaremos en ver avispones asiáticos en Andalucía con la misma escandalosa frecuencia con la que vemos ahora los imparables orientales (aunque no sabemos cómo acabará la competencia que, sin duda , se establecerá entre velutinas y orientales en aquellos lugares en que la invasión sea doble), para desgracia de los apicultores, de la biodiversidad y de los ecosistemas de la región. 

Eduardo Sáez Maldonado 

(1)   https://www.diariosur.es/gran-malaga/voluntarios-encuentran-primer-nido-avispas-velutinas-malaga-20251006115709-nt.html#vca=fixed-btn&vso=eldiariosur&vmc=unknow&vli=gran-malaga

(2)   https://www.malagahoy.es/provincia/retiran-primer-nido-avispas-asiaticas-malaga_0_2005015406.html

(3)   https://www.facebook.com/share/r/16ZcN9yNUM/

(4)   https://cuidateplus.marca.com/bienestar/2003/08/19/picaduras-abeja-avispa-causan-15-20-muertes-ano-3982.html

(5)   https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20240812/misterio-avispa-asiatica-galicia-muere-gente-picadura-insecto/876912748_0.html

(6)   https://www.larazon.es/sociedad/avispas-velutinas-expanden-control-norte-espana-congreso-activa-plan-urgente-b50m_2025101768f2735851264f432a837469.html?fbclid=IwdGRzaANkHMdjbGNrA2QciGV4dG4DYWVtAjExAAEeF7104OOcNqGnqkcMOUKl30UHA84jwJHWLX3EimtxcAsiTXhJsHm0m_biL5I_aem_Tsx9_WA0QsEVBNQNRKgq6w&sfnsn=scwspwa

(7)   https://zerovelutina.com/es  

(8)   https://theconversation.com/avispa-asiatica-por-que-la-captura-masiva-con-trampas-debe-parar-261190  
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