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APAT, una mesa compartida contra el silencio del párkinson | | Felipe Cordoba. 14.12.25 | |  Ayer, el Restaurante Casa Peña se llenó de algo más que platos y conversaciones. Se llenó de abrazos, de complicidad y de esa fuerza silenciosa que nace cuando nadie camina solo. La Asociación de Párkinson Alhaurín de la Torre (APAT) celebró una comida de convivencia en la que participaron personas con párkinson, familiares, voluntarios y amigos de la entidad, convirtiendo el encuentro en un reflejo vivo de lo que la asociación representa cada día. Lejos de ser un simple almuerzo, la cita fue una celebración de la comunidad. Una oportunidad para compartir experiencias, risas y miradas que se entienden sin palabras. Porque el párkinson no solo afecta al movimiento; afecta a la vida entera. Y frente a eso, APAT lleva años demostrando que el acompañamiento, la cercanía y la dignidad también forman parte del tratamiento. | Desde su sede en Alhaurín de la Torre, la Asociación de Párkinson trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y de sus familias, sin importar la edad, la situación económica o el lugar donde vivan. Fisioterapia para fortalecer el cuerpo, logopedia para recuperar la voz, atención psicológica para aliviar el alma y entrenamiento físico para mantener la autonomía son solo una parte de una labor que va mucho más allá de lo terapéutico. APAT es también talleres de memoria, yoga, musicoterapia, pintura, teatro y poesía. Es convivencia, caminatas, celebraciones y apoyo constante. Es orientación a familiares, acompañamiento a citas médicas, alfabetización digital e integración social. Es romper el aislamiento que muchas veces acompaña a la enfermedad y transformarlo en comunidad. El encuentro de ayer en Casa Peña fue una imagen fiel de esa filosofía: personas que se apoyan, que comparten mesa y tiempo, que encuentran en la asociación un lugar seguro donde ser comprendidas. Un espacio donde la empatía, la solidaridad y la dignidad no son palabras, sino gestos cotidianos. Gracias al trabajo de APAT, el párkinson deja de vivirse en silencio. Y encuentros como el de ayer recuerdan que, incluso frente a una enfermedad neurodegenerativa, hay algo que no se pierde: la esperanza.
Felipe Córdoba Casas
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