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El gas ruso y el neocolonialismo
Eduardo Saez Maldonado. 29.08.22 
Recuerdo una ocasión, siendo yo muy joven, en la que mi padre me enseñó un libro de texto de historia que perteneció a su madre (mi abuela), a la sazón Maestra en los años de la Segunda República. En dicho libro (cuya pista lamento haber perdido) mi padre me mostró un párrafo en el que se hacía una clara referencia al peligro que suponía (a criterio de los autores) la rápida y orgullosa reconstrucción de Alemania tras su derrota en la Gran Guerra (la única que había habido hasta entonces) insinuando ciertos aires imperialistas latentes tras la humillación de la guerra y la pérdida del imperio colonial consecuencia de la derrota y firmado en el Tratado de Versalles, y de los que el perspicaz autor de aquel libro percibía peligrosos indicios de recuperación. No fue el único libro de historia escrito en aquellos años entre guerras en el que se hacían vaticinios de este tipo. Así, el famoso escritor H.G. Wells, que además de obras de ficción también escribió interesantes ensayos históricos, señalaba en las reflexiones finales de su "Breve historia del mundo" en 1922:
"La guerra surgió como una consecuencia natural e inevitable de la competencia de los nacionalismos de Europa y de la falta de una institución federal creada por las distintas fuerzas rivales: fue la consumación lógica de un periodo de nacionalidades independientes y soberanas que se movían en una esfera demasiado pequeña con un armamento demasiado poderoso. Y si la gran guerra no hubiera surgido como surgió lo hubiera hecho en otra forma parecida, como volverá seguramente, en proporciones más desastrosas todavía, dentro de 20 o 30 años si no la prevé y evita un sistema de unificación política."

No muchos años después de la edición de aquellos libros Hitler invadía Polonia...

Quien, pacientemente, haya llegado leyendo hasta aquí se estará preguntando receloso "qué tendrá esto que ver con el gas ruso", pero me he acordado de esta reflexión de mi padre cuando leía el otro día en la prensa que España baraja seriamente, por iniciativa alemana, concluir el gasoducto que, a través del Pirineo catalán, nos conecte con Francia y, por tanto, con Europa (1). Parece ser que los promotores de retomar este proyecto son los alemanes debido a su sorprendente dependencia del gas de Rusia promovida por una irresponsable Merkel que, cuando se empiezan a ver los errores de su gestión (neoliberalismo estándar, por otra parte), está ya en su casa y sin responsabilidades que asumir. Son en principio las regasificadoras que tiene España en seis de sus puertos (La Coruña, Bilbao, Barcelona, Sagunto, Cartagena y Huelva) sumadas al gas que (cada vez en menor cantidad, por cierto) nos suministra Argelia, las que podrían generar gas para reexportar a Europa a través de estos gasoductos. Sin embargo, si analizamos un poco el tema, vemos que la Ministra Ribera (muy contenta, por cierto, con esta iniciativa) dice que se tardarían ocho o nueve meses como mínimo en concluir el tramo español que falta. Esto quiere decir que para este invierno no podría Alemania abastecerse por esta vía. Al menos debería esperar al invierno siguiente, para cuando ellos ya tendrán operativas sus propias regasificadoras que, lógicamente, están construyendo a toda velocidad (2). ¿A qué viene tanto entusiasmo entonces? La propia Ministra Rivera nos da las claves en sus declaraciones ya que el gasoducto "permitirá además transportar otras energías renovables en el futuro cuando el hidrógeno verde tenga más peso". El propio "Ministro de exteriores" de la Unión Europea, J. Borrell, ha hecho referencia explícita a dicha alternativa latente (3). He aquí la clave: el hidrógeno; y verde además. Veamos.
Aunque no se hable apenas del tema, eclipsado por el inquietante e innegable cambio climático, el evidente declive de los recursos energéticos (petróleo, carbón, gas natural y uranio) nos lleva a una situación para la que no nos hemos preparado y que puede devenir en colapso sistémico, algo de lo que empieza ya a hablarse (por fin) con cierta asiduidad incluso en medios de gran difusión (4).
La electrificación del transporte privado (léase coche eléctrico), aunque no es viable a gran escala por limitaciones físicas de las que no hablaremos hoy, es técnicamente factible a otros niveles. Sin embargo, la electrificación de transporte de mercancías a gran escala (barcos, aviones, grandes camiones, minería...) es difícilmente electrificable (seguramente imposible). Se postula pues el hidrógeno como el combustible alternativo para mover grandes barcos, aviones y hasta la gran industria pesada demandante de gran cantidad de energía. Pero el hidrógeno (más allá de otros muchos problemas en los que ahora no entraremos) no está disponible en "yacimientos" de donde pueda extraerse con más o menos facilidad, sino que hay que producirlo por procesos físicoquímicos (a partir de agua fundamentalmente) que requieren grandes cantidades de energía de la que no dispondremos en un futuro cercano de la forma convencional (combustibles fósiles) como hemos comentado antes. La forma de hacerlo es, pues, generando electricidad en grandes plantas fotovoltaicas como las que, sospechosamente, se están intentando implantar masivamente en España ocupando territorio que podría (debería) destinarse a cultivos o "simplemente" al mantenimiento de los ecosistemas y biodiversidad que nos permitan seguir viviendo. Alemania sabe que no dispone de sol suficiente para proveerse de la energía necesaria para producir el hidrógeno que requerirá para mantener su potente estructura industrial y, por tanto, necesita que el sur siga proveyendo sus carencias en una suerte de neocolonialismo energético ya que:

"A fin de cubrir la demanda restante, Alemania necesitará socios fiables en materia de producción y transporte, así como sistemas de infraestructura para la cooperación e importación, especialmente en la UE. El hecho de contar con estos socios y estructuras también brindará la oportunidad de ampliar el mercado energético interno europeo y de cooperar con los países en desarrollo que tienen altos niveles de radiación solar y viento (que tienen un gran potencial de la energía renovable), como se describe en la Estrategia Nacional del Hidrógeno. Alemania podría importar de esos países el valioso hidrógeno verde que necesita para aumentar su propia producción, para ello, su infraestructura nacional de gas tendrá que adaptarse para manejar el hidrógeno, otra cuestión que también se aborda en la Estrategia Nacional de Hidrógeno."  (5)

Y aunque, por supuesto, es positivo estar interconectados con Europa a nivel gasístico, tendremos que estar vigilantes para evitar que los planes neocoloniales que ya atisbamos y que tan claramente se describen en el párrafo anterior, acaben por destruir nuestros ecosistemas y nuestra agricultura (nuestro futuro en un entorno de decrecimiento imparable) haciéndonos, como siempre, colonias dependientes de las potencias industrializadas que no quieren perder su hegemonía.
Ahora los tiempos han cambiado y, aparte de que el afán imperialista, digamos clásico, está peor visto (aunque Putin no sabemos hasta dónde llegará...), y que el "sistema de unificación política" sugerido por H.G. Wells en el comentario reproducido más arriba está ya avanzando (no sin enormes dificultades) a nivel europeo, no podemos tolerar que los nuevos colonialismos económicos, disfrazados de capitalismo de libre mercado, y que tienden (por su propia esencia) a seguir creciendo a costa de la explotación de terceros (como han hecho todas las potencias coloniales que en el mundo han sido, empezando por España en América), y que mantienen y concentran el poder en los que ya lo tienen (también por su naturaleza), nos sigan imponiendo su dominio en un contexto, como el que se nos viene encima, de una inminente revolución socioeconómica impuesta por las leyes físicas y geológicas (de obligado cumplimiento, por cierto). Y es que, aunque Francia no parece apoyar el proyecto del gasoducto por su tradicional arrogancia nuclear (cuyo declive, por cierto, ya ha comenzado-6-), Alemania no está dispuesta a perder su meritoria (a contracorriente de las dos derrotas en las sendas grandes guerras) y largamente trabajada hegemonía industrial en el continente.
No esperamos pues un nuevo resurgir del imperialismo alemán como atinadamente nos advertía el libro de texto de mi abuela en tiempos de la Segunda República justo antes de la II Gran Guerra, pero sí, como indican ellos mismos en su "Estrategia Nacional del Hidrógeno" mencionada antes (5), que los países europeos "en desarrollo que tienen altos niveles de radiación solar y viento" (léase España) les provean del hidrógeno que necesitan para mantener su industria a pleno rendimiento.
Y es que el neoliberalismo capitalista y de libre mercado, tan aceptado como la verdad revelada pero guiado exclusivamente por desnortados intereses económicos (como los que llevaron a Merkel a hipotecar el futuro alemán limitando su suministro energético a sus relaciones con Rusia), no contempla detalles ajenos a dichos intereses económicos como el cambio climático, el agotamiento de recursos, de la biodiversidad o las pandemias antrópicas. Tendremos que ser pues "nosotros los pueblos" análogamente a lo que hicimos después de la Segunda Guerra Mundial para evitar nuevas guerras totales (7), y llegados a esta gran encrucijada ambiental planetaria, los que tomemos las riendas de nuestro destino.
Empecemos, por ahora, evitando hipotecar nuestro suelo, nuestra biodiversidad  (que nos proveerá en el futuro de importantísimos y olvidados servicios ecosistémicos) y nuestra soberanía alimentaria en beneficio de ajenos intereses geostratégicos con peligrosos aires neocolonialistas que sueñan con que la globalización se mantenga igual que siempre en un entorno de decrecimiento inevitable e inminente que deberemos ir pensando en gestionar adecuadamente si queremos evitar situaciones de colapso que están ya asomando la patita.

⦁ (1) https://elpais.com/economia/2022-08-12/ribera-afirma-que-en-ocho-o-nueve-meses-podria-estar-operativo-un-gasoducto-por-cataluna-hasta-francia.html 
⦁ (2) https://www.eleconomista.es/energia/noticias/11640460/02/22/Alemania-acelera-la-construccion-de-dos-regasificadoras-para-reducir-su-dependencia-de-Rusia.html
⦁ (3) https://elpais.com/economia/2022-08-23/borrell-anima-a-construir-el-gasoducto-entre-francia-y-espana-para-transportar-hidrogeno.html 
⦁ (4) https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2022-08-09/el-discurso-del-colapso-divide-a-los-ambientalistas.html  
⦁ (5) https://www.energypartnership.cl/es/newsroom/hidrogeno-alemania/
⦁ (6) https://elperiodicodelaenergia.com/francia-vivira-el-peor-invierno-de-su-historia-con-la-electricidad-a-1-300-e-mwh-por-culpa-del-gran-paron-nuclear/
⦁ (7) https://www.un.org/es/about-us/un-charter/preamble

Eduardo Sáez Maldonado

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