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Estamos de Erasmus
Natividad Castejon Valero. 19.07.21 
A lo largo de mi vida he escuchado muchas veces preguntas como: "¿Qué hago yo aquí?" "¿Qué se supone que he venido a hacer yo a este mundo?" "¿Qué debería estar haciendo en la vida? Yo creo que no hago nada útil...".
Desde el momento en que cumplimos los 13 años, más o menos, nos hacemos la eterna pregunta "¿Qué he venido a hacer a esta vida?", antes no, porque estamos demasiado ocupados jugando y flipando con todo lo nuevo. Y esto ocurre porque hemos perdido la memoria del momento en que decidimos qué queríamos aprender y qué queríamos enseñar en este nuevo proyecto, ya que todos somos alumnos y maestros a la vez.
Os comentaré también que es muy difícil no estar haciendo aquello que hemos venido a hacer, aunque no seamos conscientes de ello. Decía la canción de Rubén Blades: "Si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos". Y es cierto.
Por ejemplo, si has venido para aprender a compartir, la vida te estará presentando innumerables ocasiones para que compartas con los demás aquello que posees, incluso aunque sea poco, y no me refiero solo a cosas materiales, pues también está el conocimiento.
Es más... la vida te premiará con abundancia cada vez que compartes, porque esa era tu misión y no otra.
Hay muchísimas lecciones que debemos aprender en este plano, y os garantizo que no todas son sencillas. Lo que sí os puedo asegurar es que tenemos tooodo el tiempo del mundo para superarlas. Las vidas que necesitemos para aprender una lección.

Al principio, cuando el alma es muy nueva, se empieza por una sola lección por vida, y mucho es. Podemos necesitar 70 vidas, o más, para aprender a respetar o a ser humildes, porque no son lecciones fáciles.

Y cuando el alma ya está más avanzada, puede venir con hasta 3 ó 4 lecciones pendientes, pero eso no significa que tenga que "aprobarlas" en una sola vida... sino que a lo mejor solo consigue encauzarlas todas un poquito... pues nada, sin prisa.

Para que os hagáis una idea, las lecciones que podemos traer, entre otras muchas, son:
* La humildad
* El respeto
* El perdón (a los demás y a nosotros mismos)
* El disfrute
* El agradecimiento
* El Amor propio
* El desapego
* Compartir
* La compasión
* No juzgar/No rechazar nada
* La integridad
* La confianza (eliminar todos los miedos)

Realmente son muchas, y las hay muy difíciles, como la del perdón o el desapego. Porque en la vida en la que nos toca aprender a perdonar, nos pueden caer en suerte un padre maltratador (p.e.), un hermano abusón, un amigo que nos traiciona, una pareja que nos humilla, un jefe que nos ataca, un hijo delincuente, etc...

Todos estos personajes aparecen en tu vida para que aprendas una o más lecciones, como mínimo el perdón y el Amor propio. Evidentemente, cuando aprendes a perdonar a los demás y a valorarte a ti mismo, estos personajes desaparecen, pues carecen ya de sentido.

Más difícil todavía es aprender a perdonarnos a nosotros mismos por el dolor causado a los demás. De las más penosas. Y de la lección del desapego mejor ni te hablo, te lo puedes imaginar.

O sea, resumiendo, ¿que a qué hemos venido? Pues a dos cositas: a aprender y a divertirnos. Nada más.

De vez en cuando nos toca una vida de rico, que viene a ser una vida de recreo. También en esas vidas hay lecciones, claro, como la de aprender a disfrutar o a compartir, pero son más llevaderas, y generalmente se nos olvidan que están pendientes, y volvemos arriba con el "¡Mecachis! Tuve la oportunidad y no lo hice"... que os aseguro que es una sensación de vacío muy grande, pero no pasa nada, nadie nos regaña. Únicamente quedan pendientes para otra vida en la que seguramente tendremos muchos menos bienes y menos oportunidades.

Se aprende mucho más en las vidas en las que somos pobres que en las que somos ricos, sin lugar a dudas. Y nos graduamos cuando somos capaces de simplemente SER, sin necesitar nada ni a nadie, sin juzgar, sin albergar dentro de nosotros otra cosa que no sea Amor, por nosotros mismos, por los demás y por todo lo que nos rodea. Cuando no podemos hacer otra cosa más que agradecer hasta el aire que respiramos.

Si conoces a alguien así de inalterable, es porque está cerca de pasar al siguiente nivel. No lo pierdas de vista, que es un valor en alza.

Total, que me pierdo... Que aunque no te lo creas, estamos todos aquí de Erasmus. Así que mi consejo es: aprovecha la oportunidad y diviértete todo lo que puedas entre lección y lección, que te lo mereces.

Como siempre, un placer.
Gracias y saludos,

Natividad Castejón
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