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Indultos
Eduardo Saez Maldonado. 17.06.21 
"¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?" Mateo 27:15

Yo he sido, durante muchos años, portador de trono de la Virgen del Amor, que acompaña a El Rico el Miércoles Santo de Málaga. He sido testigo muchas veces, por tanto, de la ceremonia de liberación del preso que, año a año, se indulta por motivos relacionados con una tradición asociada a motivos religiosos desde, al parecer el año 1.759. Siempre se dice que no se indulta a presos condenados por delitos de sangre, sino que suelen ser por temas relacionados con tráfico de drogas y cosas así, mucho más llevaderos. No cabe, sin embargo, mayor arbitrariedad que indultar a alguien (y no al de al lado) por un motivo tan folclórico. Y es que el indulto es una medida injusta por definición. Es el Poder Ejecutivo que rompe la sagrada separación de poderes consagrada en la constitución para, en un quiebro también constitucional, enmendarle la plana al Poder Judicial. Sin embargo, no deja de ser curioso que los más de 20.000 indultos concedidos en los casi 50 años de democracia (1), y que suponen una media del orden de uno al día, no han causado, ni por asomo, el revuelo causado por estos de ahora. Veamos.

Y es que los jueces están atados de pies y manos por las leyes aprobadas por el pueblo a través de su parlamento (el Poder Legislativo). Y a veces, se puede dar la circunstancia de que la ley no haya contemplado ciertas circunstancias excepcionales o, sencillamente, se de una coyuntura sociopolítica que haga aconsejable, en la opinión del gobierno, indultar a alguien.

Así, por ejemplo, cuando llegue el momento del indulto de Juana Rivas (condenada por "secuestrar" a sus hijos para evitar que se fueran con un padre que ella consideraba maltratador etc.) seguramente habrá una cierta comprensión popular aunque la condena haya sido justa en el sentido de ajustada a derecho (2).

Y recuerdo el caso de aquella mujer que se encontró con el violador de su hija de 13 años que estaba de "permiso" y que la provocó preguntándole por "la familia". La mujer compró gasolina, lo buscó y le pegó fuego provocándole la muerte siendo condenada, lógicamente, a 9 años de prisión que fueron luego rebajados a 5. No fue indultada pero a nadie le hubiera extrañado que lo hubiera sido (3).

Hay casos, pues, que tienen que ver con ciertas circunstancias que no han sido contempladas por la ley pero que, de alguna manera, queda la sensación de que deberían haberse tenido en cuenta en el juicio. Son indultos que pretenden corregir eventuales errores del sistema.

En otras ocasiones, sin embargo, se pueden mezclar además circunstancias que se consideren de interés general, como puede ser el caso actual en el que se produce una condena que muchos consideramos excesiva teniendo en cuenta el delito (sedición) que es ya algo anacrónico y ni siquiera existe en muchos países. Se convocó ilegalmente un referéndum (que fue, por otra parte, brutalmente reprimido por el gobierno) con delitos de desobediencia por medio que quizás con una inhabilitación para cargo público de por vida hubiera estado razonablemente condenados, en mi opinión. Y con un resultado más efectivo desde el punto de vista del estado. Otra cosa hubiera sido un levantamiento por la fuerza, una rebelión, que tratara de imponer por las armas unas ideas, como pasó en el golpe de estado del 81, por el que, además de Tejero, fue condenado Alfonso Armada y posteriormente indultado sin tanto rechinar de dientes, por cierto.

Considerando, pues, el clima de crispación generado en Cataluña por una parte por el empecinamiento de la mitad de la población independentista (la otra mitad no lo es) y por otra por la brutal represión ejercida por el gobierno de Rajoy el día del referéndum ilegal, no me parece tan disparatado utilizar el indulto como herramienta política (los condenados ya han pasado varios años en la cárcel, por cierto) para tratar de reconducir el problema de la división del pueblo catalán por cauces más sosegados que permitan buscar una solución sensata a la espiral de  posiciones cada vez más enrocadas.

Sólo han faltado los gritos de "¡cucifícalo!" (Lucas 23:21) en la manifestación de la Plaza de Colón.

Por cierto, que Barrabás también había sido condenado, entre otras cosas, por sedición (Lucas 23:19)

(1)   https://www.eleconomista.es/politica/noticias/11239847/05/21/El-indulto-en-Espana-en-cuatro-graficos-que-gobiernos-concedieron-mas-para-que-delitos.html

(2)   https://www.change.org/p/indultoparajuana-gobierno-de-espa%C3%B1a-no-dejen-que-juana-rivas-entre-en-la-c%C3%A1rcel?use_react=false

(3)   https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/alicante/2017/11/20/5a12b6d9e5fdeabe758b45dd.html

Eduardo Sáez Maldonado

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