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Tu diario. Libertad de expresion

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Maravillosa Mente
Natividad Castejon Valero. 15.06.21 
Supongo que no explico nada nuevo si digo que nuestra mente tiene un gran poder sobre nosotros, sobre nuestra realidad y sobre el entorno que creamos. Ojo a esta última palabra "creamos", luego lo explicaré.
Nuestra mente, ese maravilloso amasijo de información, pensamientos, recuerdos, sensaciones, sentimientos, creencias y razones; y que se ubica físicamente entre el cerebro, el cerebelo, y otros órganos del cuerpo humano; nos gobierna.
A ver si soy capaz de explicarlo. Una experiencia en sí, es solo eso: una experiencia. La realidad es neutra, como repite una y otra vez mi admirado Borja Vilaseca.
Pero nuestra mente tiene la capacidad de hacernos creer que esa experiencia ha sido lo peor que nos ha pasado en la vida, o por el contrario, que ha sido lo más extraordinario que hemos vivido.
Cuando nacemos, no traemos ningún tipo de prejuicios ni recuerdos, eso es lo fantástico de empezar siempre desde cero. Pero a medida que van pasando los días, aprendemos la milagrosa regla básica de acción-reacción, o sea, que entendemos perfectamente que al llorar conseguimos aquello que estamos necesitando, incluso (fíjate) aunque no sepamos ni el nombre.
Me refiero a "hambre", "sueño", "compañía", "cambio de pañal", "dolor en la barriguita", etcétera... Para todo esto la llamada es la misma, el llanto; y no solo lo sabemos, sino que hasta lo entendemos. Y más aún, mamá es capaz de distinguir los distintos tipos de llanto.
Pero a partir de ahí, nuestro entorno se encarga de explicarnos lo que es bueno o malo, correcto o incorrecto, tolerable o intolerable, y nosotros lo vamos encajando todo en nuestra mente, como si se tratara de las piezas de un gran puzzle, y además sin cuestionarnos nada.

Y a la vuelta de los años, nos podemos encontrar con que, por ejemplo, para una mente es intolerable caminar una hora para ir a trabajar, cuando una generación atrás era lo más normal del mundo. O incluso hoy día, dos pueblos más allá, es lo más común.

¿Se ve? La experiencia es la misma, pero una mente lo asume como algo normal, y la otra como una tragedia.

Pues teniendo en cuenta que todo en este mundo es vibración; que nosotros mismos somos vibración; y que atraemos a nuestra vida lo mismo que vibramos; es interesante llegar a la conclusión de que los pensamientos que mantenemos en nuestra mente son los que nos hacen vibrar en una frecuencia u otra.

Por lo tanto, nuestra mente es la que CREA nuestra realidad.

Oportunidades, suerte, enfermedades, destino, casualidades, desgracias o fortuna... nada (absolutamente nada) es fruto del azar, sino que responde al patrón de nuestra vibración.

Tanto es así, que cambiando un simple pensamiento, puede cambiar toda nuestra realidad.

El millonario Garrain Jones, el profesor Michael Pollan, el escritor Joseph Murphy, el pedagogo Agustín Grau, o el prestigiosísimo Doctor Mario Alonso Puig, entre otros, lo saben muy bien. Y hay muchísimos estudios publicados al respecto.

Se va entendiendo, ¿no? Pues aquí viene lo más interesante: esa misma mente, la que crea todos nuestros conflictos y también las oportunidades, del mismo modo es capaz de boicotear nuestra sanación.

Cada vez que hago una sesión a un/a paciente, que ya me avisa que es muy mental, tengo que lidiar con la fuerza de su mente para evitar en lo posible que interfiera en las visiones.

Yo misma, por ejemplo, tengo un problema de antipatía por el campo. Lo sé y lo asumo. No me gusta el campo, ¿qué le voy a hacer? Y al intentar averiguar de dónde procede ese gran desapego, me voy a varias vidas anteriores donde he sido campesino (para quien no me haya leído antes, informo que soy hipnóloga de profesión), os podéis imaginar: trabajo de sol a sol, manos llenas de llagas, mal pagado, muchos impuestos, poca comida, una familia que depende de mí, una mula vieja, enfermo, etc...

Pues llega mi mente, me dice que ya hemos visto suficientes penurias y miseria, y se va. ¿Lo veis? Juzga, y se va. Y no me deja terminar el trabajo para localizar dónde se encuentra mi bloqueo, y poder así eliminarlo.

La mente va por libre. Ella tiene sus razones, y boicotea el trabajo que podría estar haciendo para reconciliarme con la Madre Naturaleza. Y esto mismo me lo he encontrado en multitud de ocasiones con mis pacientes.

Su fuerza es tan poderosa, que en lugar de dejarse llevar y comprobar hasta dónde es capaz de llegar, fiscaliza todo lo que se le pone delante, hasta que llega un momento en que determina: "esto no funciona", y se acaba la sesión. Se funde en negro. Se va, porque no le interesa.

Bien. Pues aquí va otro dato interesante: esa mente capaz de interferir en una sanación, o incluso de crear una enfermedad (que me parece muy fuerte), se llama EGO. Y lo ideal sería poder mantenerlo bajo control y en equilibrio, para que no nos haga creer que somos los Reyes del Mambo, pero tampoco que somos una basurilla insignificante, pues justamente de ello depende nuestra vibración.

Observa cómo te trata tu ego (si te habla de "vuesa merced", o de "quita-de-aquí-puto-trasto-que-no-haces-más-que-estorbar"), y quítale ese poder, pues tan malo es lo uno, como lo otro.

Permítete ver la vida de nuevo con los ojos de un niño, intentando no juzgar, y comprueba cuáles son los patrones mentales que hacen que bajes tu vibración, para poder así ir eliminándolos poco a poco.

Cada célula de tu cuerpo es inteligente. No lo dudes. Vibra alto.

Pido perdón por la extensión de este artículo, pero creo que el tema lo merece. Gracias por estar ahí, y saludos cordiales,

Natividad Castejón


PD. Dedicado con todo mi cariño a aquellos pacientes de terapias que en un momento determinado han tenido que lidiar (como yo) con una mente manipuladora y a la vez maravillosa. Insiste. No tienes nada que perder.
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