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Tu diario. Libertad de expresion

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¿Infierno o paraíso?
Natividad Castejón Valero. 21.08.19 
Cualquiera que haya visto un incendio de cerca, sabe lo que es estar en el infierno.
El miedo o el pánico a perderlo todo, la pesadilla de no saber dónde están los tuyos, o la probabilidad de morir en las labores de extinción, son traumas que difícilmente se superan.
Cada año desaparecen millones de hectáreas de bosque alrededor del mundo, por culpa del fuego. Y casi siempre por la mano del hombre, convirtiendo esta pérdida en una cruel atrocidad.
Lo que la Naturaleza tarda siglos en crear, el hombre lo destruye en apenas cinco segundos, o menos. El tiempo que se tarda en prender una mecha.
Igual que un cáncer de pulmón suele ser fulminante para los humanos, en el caso del planeta ocurre lo mismo... la Tierra se queda sin pulmones ante nuestros ojos, y aquí no pasa nada.


A causa de los incendios, la tala indiscriminada de bosques centenarios y la propia contaminación del ser humano, la temperatura del planeta sube cada año, pero no pasa nada.

Las consecuencias de este cambio climático para el medio ambiente y para todos los seres vivos en general, son catastróficas, como las tormentas, sequías, inundaciones, olas de calor... pero actuamos como si no pasara nada.

Vemos las imágenes en los telediarios, en ocasiones pensando "¡Madre mía! Por ahí he pasado yo esta semana pasada", nos llenamos de angustia... pero seguimos con nuestras vidas.

Pues bien... ha llegado el momento. Tenemos que tomar conciencia de que NO estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para salvarle la vida a nuestro planeta.

Para empezar, todo aquel que sea capaz de provocar un incendio conscientemente, debería ser tratado como un criminal. De hecho, este tipo de personas causan daños a la Naturaleza, ponen el peligro mortal a los pueblos y sus habitantes, a la fauna autóctona de la zona, y a la larga, a la situación climática del país (en particular) y del planeta (en general).

Si yo tuviera información veraz de que una persona de mi entorno ha sido capaz de hacer algo así, creo que no tendría la más mínima duda de lo que debo hacer: exactamente lo mismo que haría si supiera de un asesinato.

Vale... hasta aquí la sección de "Quejas y Reclamaciones", que ya estamos todos echando humo por las orejas... (y nunca mejor dicho).

Ahora vamos con la sección de "Ruegos y Preguntas". Quiero exponer aquí las posibles soluciones que voy localizando por las redes, o que a mí se me van ocurriendo...

Evidentemente, la piromanía es una enfermedad... se define como la incapacidad de controlar ciertos impulsos, y por lo general una persona con este trastorno comienza prendiendo pequeños fuegos, porque tiene una especie de sensación de libertad al observar cómo se consumen los objetos prendidos.

Por lo tanto, tenemos capacidad para detectar precozmente a este tipo de personas que padecen de piromanía. Y tenemos capacidad para detectar también a esas personas que son capaces de provocar un incendio por motivos económicos o comerciales.

Entonces, por favor, pongámonos las pilas, y adecuemos las condenas a los daños ocasionados. Modifiquemos las leyes que haya que modificar.

Siguiente... El 3 de marzo es el Día Mundial de la Vida Silvestre. El 21 de marzo es el Día Internacional de los Bosques. El 24 de abril es el Día del Árbol. El 5 de junio es el Día Internacional del Medio Ambiente...

Vamos, que en plena primavera estamos en época de celebraciones de la Vida y los espacios naturales.
Y yo me pregunto: ¿tan difícil es que los ayuntamientos de todo el planeta organicen un día al año para que todas las familias salgan al campo a plantar arbolitos?

Si cada uno de nosotros planta un árbol al año (en jardines, jardineras, terrenos, campo de enfrente, terreno del abuelo, etc...) a la vuelta de 10 años habremos convertido el planeta en un vergel.

Y me refiero a una actividad de tipo familiar. O sea, que si somos 5 de familia, pues compramos 5 arbolitos. Que cada uno decida el que quiere plantar, y echamos el día de campo plantando arbolitos... El abuelo quiere un olivo, papá un castaño, mamá una encina, el niño un abedul, y la peque quiere un almendro... (por ejemplo)... ¡pues a ello!

También ayudaría que los ayuntamientos facilitaran una guía de los árboles que conforman el hábitat tradicional de la zona... o que el propio consistorio se encargara de comprar todos los plantones para luego repartirlos entre los vecinos... No sé, se me ocurre...

Que ya sabemos que de cada 5 arbolitos plantados, seguramente 2 se perderán... sobre todo por la falta de riego... Pero por los 3 que han sobrevivido, ya merece la pena.

También están las Bombas de Semillas, muy prácticas para la replantación de grandes zonas calcinadas o deforestadas. Están hechas con una bola de compostaje, arcilla roja, y vitaminas que enriquecen la tierra, mezcladas con las semillas de los árboles que se desean plantar.

Tailandia utiliza este sistema desde junio de 2016, lanzando masivamente desde avionetas las bombas con las semillas de los árboles propios de la zona, que la Naturaleza se encarga de hacer germinar con las primeras lluvias. En 5 años (2020) esperan tener resultados visibles.

Y recientemente lo ha hecho también Filipinas.

El sistema de las Bombas de Semillas lo creó el biólogo y agricultor japones Masanobu Fukuoka, y se usó en los años 30 del siglo pasado para reforestar una zona de Honolulu (Hawaii). Y en 1999 se usaron aviones militares en Escocia con el mismo fin.

O sea... que ya está sobradamente comprobada su eficacia.
Entonces, ¿a qué esperamos para ponerlo en práctica?

Y la idea de guardar las semillas de la fruta que nos comemos, para ir dejándola por los rincones un dia que vayamos de excursión o senderismo, también es buena. ¿Que se las comen los animales? Sin problema... Muchas de ellas saldrán por otro orificio, y enriquecidas con abono natural.

También los colegios podrían coger una de esas excursiones trimestrales, para buscar una zona cercana que se desee reforestar. Doscientos niños plantando sauces blancos, alisos, fresnos, álamos y chopos en las riberas de los ríos, dan para mucho.
Cada año.

¿Qué más? Venga... Ideas...

Lo que no podemos hacer es quedarnos de brazos cruzados dejándole toda la faena a nuestra Madre... como siempre. Que parecemos adolescentes...
¡Dios mío, si es que no hemos aprendido nada!...

En fin... Que hago desde aquí un llamamiento a todos los concejales de Medio Ambiente, Cooperación, Participación Ciudadana, Sostenibilidad, Festejos, Infraestructura, Desarrollo Sostenible, Educación, etc... para que se implanten proyectos en colaboración con la ciudadanía, poniendo como principal objetivo la reforestación de zonas comunes o calcinadas por el fuego. No importa que sea en los propios jardines, que ya cuentan con sistema de riegos... en lugar de jardines, tendremos bosquecillos urbanos

Yo ya he plantado mi semillita. Así que... ahí lo dejo...

Gracias y saludos,
Natividad Castejón
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