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Tu diario. Libertad de expresion

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La tarde de Navidad
Jacinto Martinez Anton. 22.12.18 
Cuando llegan estas fechas, se acumulan en mi recuerdo sensaciones familiares que sólo se producen en esta época del año. En la tarde de Navidad se superponen año tras año, olores que se mezclan. Es verdad que cada vez menos por diversas razones, se cocina menos, se dispone de menos tiempo, hay más oferta de productos manufacturados a la venta, etc.
Recuerdo olores en la tarde de Navidad a borrachuelos, pestiños y roscos fritos, en una cocina alborozada donde se reunían miembros de la familia de diferentes edades. Se hacía la masa, en su caso se hacía el relleno y luego se iban friendo. Entretanto los niños entraban y salían, metiendo mano en aquellos manjares de olores irresistibles. Al mismo tiempo se mezclaban los olores de la cena de Nochebuenaque se iba haciendo al mismo tiempo. A tope los fogones y el horno, animados por un suave olor a anís en el ambiente.
No estaría completa la mezcla de sensaciones de la tarde de Navidad, sin otras que entraban por el oído, los villancicos, a los que se arrancaban la madre, la abuela, la tía, ..., y que eran seguido por el grupo familiar congregado en la cocina, proporcionando un ambiente festivo que se iba animando a medida que se consumía la tarde.

Estos recuerdos, ahora más desvaídos con el paso del tiempo, se han ido diluyendo por el cambio progresivo de costumbres impulsado por el cambio de modelo de vida, ahora más rápido menos reposado, y también, desgraciadamente a mi juicio, menos familiar.

La tarde de Navidad tenía la virtud de congregar a la familia entorno a un proyecto común, tan sencillo como preparar una cena; pero ¡qué cena!, nada más y nada menos que la cena de Nochebuena. Toda una tarea solidaria para la noche más solidaria del año, en la que se deseaba, de corazón, todo lo mejor, no sólo a los nuestros, sino también al resto del mundo.

Tengo la sensación de que este espíritu, llamado tradicionalmente el espíritu de la Navidad, ha ido desapareciendo, no sólo por las razones que he ido esbozando antes, sino también porque faltan niños. Si, los niños eran el motor y el motivo de las celebraciones de Navidad, porque en definitiva Navidad, Natividad, Nacimiento, son términos relativos a la llegada de un recién nacido a este mundo, y por tanto un incentivo para la alegría.

El hecho de que poco a poco contemos con menos niños, en todas las familias, condiciona indudablemente el escenario de la tarde de Navidad, al tiempo que empobrece los recuerdos que estos niños de hoy tendrán el día de mañana, y que de algún modo les proporcionarían unos momentos agradables, recordando de forma entrañable, al menos unos minutos al año, un ambiente familiar feliz.

Os deseo, les deseo, sobre todo a nuestros niños, muchas felices tardes de Navidad que incorporar a sus sensaciones, para que a su vez tengan las ganas transmitirlo a los niños que sucesivamente se incorporen a cada familia. ¡Feliz tarde de Navidad!.

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