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La izquierda española y el fin del crecimiento: “¡ Es la física, estúpido !”
Eduardo Saez Maldonado. 11.01.16 
Hace algo más de un año se publicó el  “Manifiesto Última Llamada” (1) que pretendía, en plena efervescencia política y social española, dejar constancia de uno de los principales problemas con que nos vamos a encontrar en el futuro próximo. A continuación algunos extractos del manifiesto:
“…Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando….”
“…La sociedad productivista y consumista no puede ser sustentada por el planeta. Necesitamos construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguante …”
“…Pero a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables…”
Ya son miles los firmantes de este manifiesto (científicos políticos etc), y entre las 250 firmas iniciales (2) que dieron el primer empujón, quisiera destacar a Pablo Iglesias y a Alberto Garzón, circunstancia sobre la que más abajo volveremos.
Existe en la actualidad una corriente científica nada despreciable trabajando alrededor de la sostenibilidad del crecimiento ilimitado que nuestro sistema capitalista asume como paradigma incuestionable. Tengo la impresión de que estos físicos (porque es de física, al fin y al cabo, antes que de economía, de lo que estamos hablando) son cada vez más numerosos dentro de la comunidad científica. A modo de ejemplo hemos podido asistir estos últimos días a un apasionante debate de gran nivel entre algunos que, asumido el fin del crecimiento como físicamente inevitable a medio plazo, defienden que con las energías renovables tendremos energía suficiente para mantener un nivel de vida similar al actual, y otros que defienden que deberemos decrecer para adaptar nuestra vida a la menor disponibilidad energética que las renovables, cuando sean las únicas fuentes de energía disponibles, nos puedan proporcionar. En el blog de Antonio Turiel, se puede seguir este interesantísimo debate (3) en el que intervienen, además de el mismo Turiel (físico del CSIC), Antonio García Olivares (físico del CSIC), Pedro Prieto (ingeniero de la AEREN) y Carlos de Castro (físico de la Universidad de Valladolid).
En cualquier caso, e independientemente de si habremos de decrecer más o menos, parece físicamente evidente que debemos dejar de crecer (demográfica y económicamente) cuanto antes si queremos que el planeta no se nos venga abajo. Esto se opone frontalmente con el paradigma capitalista que, ya sea desde una perspectiva liberal, o desde la perspectiva keynesiana que defiende la izquierda política, asume el crecimiento perpetuo como objetivo indiscutible. Los que defienden estos postulados, asumiendo la finitud del planeta y de sus recursos, desde la Ecología Política son una minoría que, en España, se agrupan en el partido EQUO que, en las pasadas elecciones generales, se ha presentado dentro de las listas de Podemos (sin visibilidad alguna, por cierto) obteniendo tres diputados, Juancho López Uralde entre ellos. EQUO es, por tanto, el colectivo que merece ostentar el mérito de haber puesto esta problemática sobre la mesa a nivel político.
Pero el problema del crecimiento infinito, aunque aún es residual en los ambientes políticos y económicos, habrá de ser central necesariamente en las próximas décadas. Y dado que requiere un cambio tan revolucionario en nuestra forma de concebir las sociedades que incluso exige poner en cuestión el propio capitalismo, es la izquierda real la que, en mi opinión, está en condiciones de asumir este reto en el futuro.
El actual Eurodiputado de EQUO, Florent Marcellesi, publicó ya en 2013 un interesante análisis titulado “¿Es la Ecología Política de izquierdas?” (4) donde proponía un tercer eje “productivismo/antiproductivismo”, a sumar al clásico análisis bidimensional “colectivista/liberal” frente a “autoritario/libertario” ubicando a la ecología política en la parte antiproductivista (léase fin del crecimiento) y más bien libertaria.
La izquierda tradicional, no encaja bien en este esquema (a pesar de su corriente libertaria) no tanto por su colectivismo evidente sino, sobre todo, por su productivismo. Sin embargo, el objetivo de la izquierda no ha sido nunca crecer porque sí, sino que aceptaba las tesis keynesianas como incuestionables para su objetivo final, que no era otro que la igualdad y justicia social universales, aspiraciones compartidas, por cierto, con la ecología política. Pero la humanidad ha llegado por primera vez a un punto histórico en que estos objetivos son inalcanzables sin la justicia ambiental ya que la crisis de biodiversidad, climática y (sobre todo) energética los hacen inviables. Es, podríamos decir, una condición “sine qua non”: sin justicia ambiental no habrá justicia social. La asunción de postulados ecologistas “blandos” por parte de la izquierda es, por otra parte, cada vez mayor: defensa de espacios naturales frente al empuje desarrollista etc. Y la defensa del trabajador a cualquier costa, aunque perdura en muchos e importantes sectores (en la obsoleta minería del carbón asturiana, por ejemplo), ya está empezando a ser abordada con otra mirada más amplia.
El escollo más importante que tiene la izquierda para poder llamarse ecologista es, por tanto, la aceptación del fin del crecimiento ilimitado como inevitable. Y aunque los cambios socioeconómicos que esta nueva perspectiva implica son enormes, la apertura de un debate identitario dentro de la izquierda más real (esto es: Izquierda Unida) a la vista de la aparición de Podemos como fuerza arrolladora, es una oportunidad histórica para abordar este asunto con seriedad.
Como se ha comentado antes, tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzón firmaron sorprendentemente  el manifiesto “Última Llamada” que abogaba por abordar medidas encaminadas a frenar (primero) y detener el crecimiento económico como único camino posible a medio plazo. A pesar de ello, sus respectivas propuestas electorales no concuerdan en absoluto con esta adhesión al manifiesto en el sentido de que siguen (igual que el PSOE) abogando por el crecimiento económico como la solución indiscutible. Pero cada vez son más los que piensan que, por las buenas o por las malas, habremos de llegar a ese punto de no crecimiento. Mientras esperamos a que Podemos, inmerso ahora en su incipiente proyecto político que le impedirá cualquier maniobra importante, acepte la evidencia, Izquierda Unida se enfrenta a un debate interno en el que corre el riesgo de desaparecer.  Tiene, sin embargo, la oportunidad de adelantarse a lo inevitable asumiendo el fin del crecimiento como nuevo objetivo,  coherente por lo demás con su ideario anticapitalista, acercándose así a EQUO e iniciando el acercamiento de las distintas aproximaciones “rojiverdes” en un único proyecto político plausible. El primer intento, antes de las elecciones, falló. Si se sigue dando vueltas alrededor de las siglas sin profundizar más seguiremos enquistados en el mismo escenario. Es el momento de plantear (repensar ?) cambios importantes con verdadera altura de miras antes de que la realidad nos pase por encima y que,  verdaderamente, den sentido a una nueva gran alianza hacia la que el tiempo (y la física) obligará a otros actores a dirigir la mirada.
Si hay algún líder dentro de la izquierda española que puede abordar con solvencia y valentía (que se necesita) un debate de este calado, es Alberto Garzón.
Definitivamente, es el momento.
 
1.    https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/el-manifiesto/
2.    https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/firmantes-iniciales/
3.    http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/potencial-global-de-las-energias.html
http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/sustituibilidad-de-los-combustibles.html
http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/replica-al-modelo-100-renovable-de.html
http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/un-futuro-100-renovable-mi-cuarto.html
http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/sobre-el-100-renovable-apunte-final-de.html
http://crashoil.blogspot.com.es/2015/12/sobre-el-100-renovable-apunte-final-de_28.html
4.    http://florentmarcellesi.eu/2013/04/16/es-la-ecologia-politica-de-izquierdas  
 
 
Eduardo Sáez Maldonado
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