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RECORRIDO 2
Por las piedras de la historia
Este recorrido iría buscando el mar desde el monte de Gibralfaro empezando por el Teatro Romano y la Alcazaba para bajar por la Coracha, salir por la Malagueta y continuar por el Limonar y Pedregalejo y terminar en El Palo.
Teatro Romano.- Se encuentra al pie de
la Alcazaba, en la calle de la Alcazabilla. Fue
descubierto en el año 1951 cuando estaba casi concluido el
edificio de la Casa de la Cultura y se procedía a la realización de un jardín que
debía ser la entrada magnífica al mismo. En las excavaciones apareció un arco de piedra
que poco después se comprobó que pertenecía a un teatro romano. El hallazgo fue tan
evidente que no se pudo silenciar como ocurrió con los que se hicieron durante los
movimientos de tierra anteriores. La Casa de la Cultura está levantada sobre parte del
teatro.
Excavaciones posteriores pusieron al descubierto la galería de entrada al proscaenium (espacio en el que se encontraba el escenario) cubierta con bóveda de cañón, los restos de la orchestra (lugar reservado a los senadores), la cávea (graderío), de 31 m de radio por 16 m de alto, con trece gradas y el vomiturium (entrada a las gradas). La orchestra, que ahora es de forma casi semicircular por estar invadida por la construcción moderna, mide unos 15 m.
La Alcazaba.- Se encuentra situada al
este de la ciudad y sobre una colina en la estribación oocidental del monte de
Gibralfaro. Sólo quedan vestigios de sus muros y algunas cerámicas. Fue difícil de
tomar por las tropas castellanas que se enfrentaron a las musulmanas comandadas por el
alcaide Hamet el Zegrí (la grafía correcta sería con
ce,
según Canca Guerra), que hicieron una defensa casi numantina de la fortaleza que
duró tres meses y once días. El 18 de agosto de 1487 ondeó el estandarte de los Reyes
Católicos en la torre más hermosa de la ciudadela, llamada más tarde del Homenaje.
La Alcazaba, como palacio fortificado, fue obra del rey granadino Badis ben Habús hacia la mitad del siglo XI, exactamente en el año 1057. Disponía de ocho puertas y ciento diez torres, numerosos edificios, jardines, baños, mezquita, etc. El cerco de murallas era triple y a la derecha existía y aún existe un paso cubierto por dos gruesos muros que intercomunicaba Alcazaba y Gibralfaro, que recibe el nombre de coracha. El primer cuerpo de murallas fue derribado en 1791 cuando se empezó la obra de la Aduana.
Llamada la puerta de
las columnas porque sus arcos de entrada y
salida arrancan de capiteles corintios apeados a su vez en trozos de
grandes fustes acanalados que debieron pertenecer a alguna
construcción romana, quizá la del vecino teatro.
La entrada al recinto se hace por una de las puertas primitivas que conserva todavía las originales hojas enchapadas de hierro. Ya en su interior, en la Torre de la Bóveda se encuentra una biblioteca reservada a investigadores. El arco de entrada se hizo en unas reparaciones efectuadas en el siglo XIV y reconstruido más tarde, y el de salida data del siglo XI. A continuación sigue la Puerta de las Columnas, llamada así porque sus arcos de entrada y salida arrancan de capiteles corintios apeados a su vez en trozos de grandes fustes acanalados que debieron pertenecer a alguna construcción romana, quizá la del vecino teatro.
Traspasada la puerta se llega a la que daba salida al antiguo recinto murado conocido como Corral de los Cautivos. Se llamó en tiempos Haza de la Alcazaba y hoy, paseo de Juan Temboury, a quien se debe la recuperación del monumento. Al final de una empinada cuesta se encuentra el Arco del Cristo que da acceso a la plaza de Armas, desde la que se tiene una amplia vista del puerto. A continuación, la Puerta de Granada o de los Arcos, verdadero modelo de defensa medieval.
En el palacio se encuentra instalado el Museo Arqueológico. Son hermosos los jardines, aunque pequeños, que reciben los nombres de Los Naranjos y de La Alberca. Este último recuerda el de Los Arrayanes de la Alhambra. Tras este patio se encuentra un núcleo constituido por una serie de casas donde se cree que viviría la servidumbre palatina o los jefes de la guarnición. Contaba con sala de baños a la que suministraba el agua un pozo de más de 40 m de profundidad situado en el recinto inferior, excavado en la roca y formado por arcos de ladrillos.
Son hermosos los
jardines, aunque pequeños, que reciben los
nombres de Los Naranjos y de La Alberca. Este último recuerda el de
Los Arrayanes de la Alhambra.
Museo Arqueológico.- Fue instalado en el interior de la Alcazaba en los años 40. Su origen está en el Museo Loringiano, del siglo pasado, propiedad del marqués de Casa Loring. Tiene 35 vitrinas y varias salas donde se exponen los vestigios de los diferentes pueblos que se establecieron en Málaga. Las piezas del periodo prehistórico proceden de las riberas del Guadalhorce, de la cueva de las Grajas (Archidona), Bobadilla, cueva del Horno (Rincón de la Victoria). De la fenicia, valiosas piezas procedentes de la necrópolis de Trayamar (Algarrobo). Las de la época romana proceden de Córdoba, de la propia Málaga (Puerta Oscura), del faro de Torrox y de Valle de Abdalajís. El periodo mejor representado es el musulmán con piezas halladas en las excavaciones realizadas en la misma Alcazaba, en su mayor parte cerámicas.
Castillo de Gibralfaro.- Está ubicado en el monte de su nombre, del árabe Yebel Faruk (132 m sobre el nivel del mar). Parece ser que en la cumbre existió un faro fenicio. Se cree que su constructor fue Yusuf I, que reinó desde 1333 a l 354. Anteriormente (siglo XI) había servido de cárcel a los príncipes hammudies. Estuvo unido al palacio fortificado de la Alcazaba por un estrecho camino amurallado que recibe el nombre de coracha.
El castillo se rindió a los Reyes Católicos días después de haberlo hecho la ciudad. La entrada se hacía junto a la torre albarrana, también llamada la blanca porque estuvo encalada en un tiempo y se hacía visible desde casi toda la ciudad. La construcción dentro de sus muros es escasa. Los franceses volaron cuanto existía al huir de Málaga en 1812. Próximo a la entrada actual se encuentra el edificio que fue mezquita, hoy completamente reformada.
La Junta de Andalucía
está ejecutando un proyecto de restauración
de la Alcazaba y del Castillo de Gibrafaro
que será ampliado al Teatro Romano
Puerta Oscura.- Es el nombre de los jardines que están al pie de Gibralfaro. Su nombre se debe a una puerta musulmana, asi llamada, que existió en el mismo lugar. Sobre el solar existieron villas romanas como pusieron de relieve unas excavaciones realizadas en l915, en que fueron hallados importantes restos, entre ellos un mosaico que representa la lucha mitológica de Belerofonte montado sobre Pegaso contra la Quimera que está expuesto en el Museo Arqueológico. El mar llegó a lamer la parte baja de los jardines que fueron popularizados en la copla por Concha Piquer.
Fuente de las Tres Gracias.- Se encuentra casi al pie de la Coracha, aunque su primer emplazamiento estuvo en la plaza de la Constitución (1880) y unos años después en la de la Marina. Desde 1914 se encuentra en su lugar actual, al final del Parque y frente al Hospital Noble. Su autor fue un artista llamado A. M. Durenne y los nombres de las Tres Gracias o Cárites son Eufrósine, Talía y Aglae, hijas de Zeus y de Eurínome.
Hospital Noble.- Fue un legado de un médico inglés llamado Joseph Noble, como testimonio de su amor a Málaga. Nació en Frisby, condado de Leicester y se licenció en Medicina en la Universidad de Cambridge, profesión que ejerció en nuestra ciudad. El edificio se construyó en 1867, por encargo de sus hijas, sobre un solar cedido por el Ayuntamiento. Es un edificio de mampostería y ladrillo de gran sencillez, formado por una nave central longitudinal, dos cuerpos laterales y una central, con tejado a dos aguas. En el testamento se estipulaba que no podía ser destinado a manicomio ni a correccional. La capilla se construyó en 1875 y en ella estuvo ubicada la parroquia de San Gabriel hasta que se edificó su nuevo templo en la calle Cánovas del Castillo.
Plaza de toros.- Fue construida según el proyecto de Joaquín Rucoba sobre terreno municipal. Es de estilo neo-mudéjar. Posteriormente pasó a propiedad de la Diputación Provincial, mediante un acuerdo entre ambas instituciones. La obra comenzó el 16 de junio de 1874 con fondos aportados por la provincia y el municipio, y quedó paralizada el 23 de diciembre del mismo año, reanudándose el 10 de octubre de 1875. Se inauguró el 11 de junio de 1876. La comisión mixta formada al efecto fue presidida por Liborio García, alcalde de la ciudad. El aforo de la plaza es de 14.000 espectadores.
La Farola.- Antes de la construcción
de la Farola existió un fanal provisional (1724) que se dotó de mecanismo luminoso en el
verano de 1727, siendo responsable de las obras portuarias Juan de la Ferriére, que se
encendía al toque de oración con suficiente aceite como para que durase hasta el alba, según
Francisco R. Cabrera Pablos. En 1791 se encontraba a mitad de camino de su emplazamiento
actual, como precisa en uno de sus planos Carrión de la Muía.
Será a partir del siglo XIX cuando la Farola se construya en su ubicación actual de la punta o morro de levante, de acuerdo con los planos del ingeniero director de la Junta de Reales Obras Joaquín Maria Pery. Las comenzaron en 1816 y se terminaron un año después, reinando el nefasto Femando VII. Una placa que se encuentra en el interior recuerda la efeméride. El edificio sufrió algunas modificaciones posteriores. En 1885 fue reformado y dotado con un nuevo aparato luminoso con mayor alcance (aproxi- madamente 15 millas), y sobre la torre de 21,64 m, ligeramente troncocónica, se alzó un torreón de 4,18 m. En 1909 fue ampliada la vivienda ya existente.
Hotel Miramar.- Fue construido entre los años 1921-26 de acuerdo con el proyecto de Fernando Guerrero Strachan. Primero se llamó Príncipe de Asturias. Fue inaugurado por Alfonso XIII, a quien acompañaba el general Primo de Rivera. En 1940 fue adquirido por la cadena Husa (Hoteles Unidos, 5. A.) con el nombre de Miramar. José Maria Carbó Cassi, secretario de Husa y nombre casi mítico en la historia de la hostelería española, formalizó la operación en dos millones de pesetas en pagos aplazados. El Miramar fue centro de reunión de los malagueños hasta su cierre en la década de los sesenta y sus salones, escenario de los tradicionales bailes de la Asociación de la Prensa de Málaga. Rehabilitado en 1987, el edificio hotelero ha sido trans formado en un insuficiente Palacio de Justicia.
Cementario Inglés.- Se encuentra al principio de la avenida de Príes. Se debe a una iniciativa del cónsul británico en Málaga William Mark y fue autorizado por real Orden de abril de 1830. Fue uno de los primeros cementerios protestantes de España. En él están enterrados los cuerpos del joven inglés Roben Boyd, fusilado en la playa de San Andrés junto a Torrijos y los marineros alemanes muertos en el naufragio de la fragata Gneisenau. El poeta vallisoletano Jorge Guillén, que eligió Málaga para pasar sus últimos días, recibió sepultura en este cementeno.
El Limonar.- Antes de llegar al Limonar se encuentra la fuente del Paseo de Reding, que fue construida en 1675. Recibía agua de los arroyos de Gibralfaro. Fue restaurada en 1800, reinando Carlos IV. El limonar fue la zona residencial de la burguesía malagueña de finales del siglo XIX. En 1920 se construyó el hotel Caleta Palace, obra de Guerrero Strachan. En 1943 se convinió en Sanatorio 18 de Julio y, actualmente, en Centro de Salud El Limonar. De arquitectura alegre y llamativa, contrasta con la de los edificios del entorno.
Antes de llegar al
Limonar se encuentra la fuente del
Paseo de Reding, que fue construida en 1675.
Recibía agua de los arroyos de Gibralfaro.
Pedregalejo.- El barrio fue surgiendo en torno a la carretera que unía Málaga con los pueblos del litoral con gentes venidas de Garrucha (Almería), Tbrrox, Benagalbón, Rincón de la Victoria, La Cala y Arroyo Jaboneros Alto. El sector comienza en la cantera del Tajo, frente a los Baños del Carmen, de donde se extrajeron los bloques de piedra para la construcción del puerto, y hacia el Oeste sirve de límite el arroyo Jaboneros. Las piedras extraídas de la cantera del Tajo rodaban hasta la playa formando un pedregal. Esta circunstancia parece ser que dio origen al nombre.
Era proverbial la riqueza piscícola de sus aguas. En los años 30 se llegaban a reunir hasta medio centenar de jábegas, algunas venían de La Carihuela (tan sólo 15 eran de Pedregalejo) en busca de sus famosas sardinas y boquerones. Una baraja (cada una de las embarcaciones tenía asignada una carta) decidía la zona mediante sorteo, que se hacía en Casa Juan Toro, casa de comidas que daba esquina al arroyo de Los Pilones.
El Palo.- Comienza pasado arroyo Jaboneros y se extiende sobre una amplia zona que abarca el cerro de San Antón. Su formación como núcleo data de finales del siglo XVIII. En 1843 (Pascual Madoz) contaba con 257 casas formando población y 82 diseminadas por el campo, y tenía una escuela de primeras letras dotada con 8 reales diarios y otra particular, así como una iglesia aneja de la parroquia del Sagrario dedicada a Ntra. Sra. del Rosario. Se cree que los primeros pobladores procedían en buen número de Motril y Almería y eran pescadores en su mayoría.
Existen dos versiones sobre el nombre. Una apunta a que su origen se debe a un tronco (palo) que arrastró una riada y quedó anclado en el lugar conocido por Las Cuatro Esquinas, por donde discurría un arroyo. La otra, a que fue un mástil de un barco naufragado que las olas arrastraron hasta la orilla. Sea una u otra, las gentes se daban cita al alba (o quizá decían alarboreá) para salir a pescar en el palo, cuyo núcleo primitivo se creó en Cuevas de Viñas, al norte de la barriada. La influencia de Málaga sobre El Palo fue casi nula hasta que a principios de siglo la prolongación de la línea del tranvía fomentó el desplazamiento de muchos trabajadores paleños a la capital. La barriada fue pionera en crear una exposición de pintura al aire libre con los murales realizados por varios pintores locales en las medianerías de algunos de sus edificios.