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La vivienda tradicional
del Valle del Guadalhorce |
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Respecto a los vanos, se cierran con elementos de dos hojas; tienen grandes dimensiones en la parte "burguesa" del pueblo, con balcones y cierros. Se adornan también con portadas de ladrillo. De una hoja en el resto de las viviendas: en la casa "mediana", los portales están abiertos, es la puerta de la casa la que se cierra; en la casa "pequeña", en la que no hay portal, la puerta de la casa está abierta o encajada, "cerrándose" con una cortina. Las rejas en las ventanas son habituales en aquellas viviendas de clase social media-alta, habiéndose generalizado en las de clase baja en los últimos años. La rejería de ventanas, en planta baja y alta, y balcones es variada y sencilla. En las casas más modestas no suele haber rejas. Los acabados de fachada son en blanco de cal —a veces mezclada con otros tintes hasta obtener tonos azules o pajizos—, con zócalo en rojo, marrón, gris, o ladrillo visto; recientemente se ha introducido falsa mampostería. En el interior son comunes los acabados en blanco, sin perjuicio de otros, empleados especialmente en los techos: azul, verde, amarillo; en las casas de alto poder adquisitivo abundaba el estucado. La casa, en términos generales, es de una o dos crujías paralelas a la calle, sobre una parcela rectangular alargada, siendo el lado más corto el de fachada, y adosadas a medianería. La altura de la vivienda tradicional es por lo general de dos a tres plantas (PB+ 1 ó PB+2), con cubierta a dos aguas. En la vivienda de reciente construcción, o en la antigua reformada son frecuentes las terrazas como cierre de la vivienda, que llegan a veces a cuatro plantas (PB+3). De las viviendas vistas, podemos hacer varios tipos que permitan hacer una tipología provisional, a falta de completar la comarca. Esta tipología ha sido también la base para seleccionar las viviendas-tipo a inventariar. Producto de una sociedad agrícola, tan marcadamente diferenciada por la tenencia o no de tierra, que hasta la crisis agraria de las últimas décadas ha venido habitando el pueblo, los tipos de casa van a corresponder a disponibilidad de superficie, al uso de determinadas materiales y a la traducción, en el caso de las viviendas del sector social más poderoso, de esta riqueza a la especificidad funcional de las dependencias —con el consiguiente aumento de superficie de la vivienda— y su traducción en elementos simbólicos en la fachada, con portadas y otros adornos. |
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Un primer tipo es el de vivienda "elemental", la que reúne los elementos imprescindibles para ser denominada tal. Aunque es un tipo ampliamente representado en todas las localidades, no es el predominante. En cualquier caso, la posibilidad de mantenimiento de tradiciones constructivas hace difícil su datación. Consiste en una vivienda de una o dos crujías, con una sola habitación en cada una de ellas, con puerta de doble hoja de acceso —con muchísima frecuencia único—, el mismo para las personas que para los animales. Sin pasillo, las dependencias sirven de paso unas o otras. Una chimenea (humero) en una de las paredes de la habitación principal, localiza el espacio de cocina, aunque en muchas de las viviendas de este tipo la cocina haya sido añadida sobre el espacio de la antigua cuadra, ahora fuera de uso. En la planta alta, a la que se accede por una escalera de obra de un solo tramo, se encuentra la cámara, espacio con valor habitacional o productivo, según las necesidades del momento. Esta casa puede ser también resultado de la partición de una vivienda del tipo que se menciona a continuación. El tipo de vivienda mayoritario es básicamente el anterior con mayor longitud y anchura de crujías, lo que permite disponer más dependencias en cada una de ellas, y con ello especializar los espacios. La existencia de una tercera crujía no cambia substancialmente el esquema. Así, aparece el portal como elemento de introducción y transición, y el cuerpo de casa como nexo de las diferentes dependencias, tanto en la planta baja como con las de la planta alta. Un último tipo se refiere a la vivienda de carácter "señorial", una vivienda en la que el número de crujías llega a cuatro, y donde por efecto de iluminación interior así como para dotar de valor representativo a la vivienda se introduce un patio interior. Aquí se pasa normalmente a dos o tres plantas, siendo la segunda de habitación, trasladándose las dependencias productivas al patio. Un tipo nuevo, que aparece a principios de siglo, mantiene básicamente el esquema anterior aunque aumentando el número de dependencias: a partir de las dos crujías principales, un patio centraliza el espacio junto al que se disponen dos crujías, adoptando la planta forma de U, cerrado con una reja del resto del patio y del corral. En la segunda planta, sobre el mismo área que en la planta baja se disponen las habitaciones, mientras que las cámaras y pajares se sitúan sobre las zonas productivas de la planta baja, de modo que el espacio productivo y el habitacional se dividen también en vertical. Tan sólo en un caso se ha constatado la existencia de vivienda con patio central en torno al cual se organiza el espacio -Casarabonela-. La vivienda, en cualquiera de los casos, suele organizarse en un primer espacio de habitación con un carácter doméstico y también representativo. En las viviendas sencillas se trata únicamente del cuerpo de casa —no siempre la casa tiene portal—, habitación que sirve de paso, de distribuidor al resto de la vivienda, y que supone en cierto modo un "escaparate de la casa", al estar la puerta de la calle, principal fuente de iluminación de la vivienda, abierta una gran parte de día. Una chimenea en el cuerpo de casa, con dos alacenas a cada lado, era el espacio para cocinar. Junto a esa habitación se ubica con frecuencia otra de menores dimensiones destinada a dormitorio principal, con finalidad ahora de salita de estar o comedor. La casa en su planta baja continúa con la cuadra y el corral; la cocina, como espacio infuncional, y el cuarto de baño, se han establecido en los últimos años sobre aquellas dos dependencias. En la planta de arriba se distribuyen el espacio para dormitorio y para granero/trastero/almacén. En las casas de mayor poder adquisitivo, hay otras dependencias que suponen la especialización y duplicación de algunas de las anteriores, para adaptarlas a una actividad profesional o como elemento de ostentación. Así, el despacho, el comedor y el comedor de diario, y el dormitorio de verano. La cámara servía principalmente de cascarero para secar las cáscaras de naranja amarga, vendidas ya secas a los negociantes levantinos que todas las temporadas llegaban a esta zona comprando las cáscaras de los cítricos para emplearlas como materia prima en la fabricación de pólvora para fuegos artificiales. Con el tiempo y el abandono de la actividad agrícola, la cámara ha sido acondicionada para servir de dormitorio. Se accede a esa dependencia desde el interior de la casa, salvo casos raros en los que el acceso se realiza desde el corral. El corral o el patio, que antes servía para guardar los animales, ahora se usa como extensión de la casa en verano, como trastero, y en aquellas casas situadas en calles con acceso para coches, en cochera. Su espacio se ha visto además reducido por la extensión de la cocina y la ubicación del cuarto de baño. |
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Por lo general no hay más acceso que la puerta de la fachada, siendo rara una puerta del corral a la calle, una puerta trasera. En Casarabonela sí suele haber acceso al corral desde la calle, a través de un postigo. En algunas viviendas de El Valle de Abdalajís se puede ver una ilustración religiosa enmarcada, que, según las vecinas, corresponde a san Pascual Bailón o, según otras, a San Onofre. La primera atribución no corresponde con la iconografía, que, efectivamente, es la de San Onofre . Este santo eremita, cuyo nombre de procedencia egipcia significa el que abre lo bueno, vivía, según las hagiografías, en el desierto, en la más absoluta pobreza, cubriéndose el cuerpo con una piel de animal o con sus propios cabellos, y siendo alimentado por los ángeles que le traían agua y alimentos. Así, según las vecinas, del cuadrito, o de la imagen si era el caso, se colgaba una rosquilla de pan y un tarrito con agua. De este modo, San Onofre puede aparecer como patrón de la indigencia. La ubicación del cuadrito en la casa ha cambiado según las informantes: en otro tiempo, en lugar de estar en una pared de la cocina, del cuarto principal como ahora, estaba colocado detrás de la puerta de la calle, en ocasiones junto a alguna herradura -amuleto de la suerte- colgada también de la puerta. Cuando se inaugura una casa, lo primero que entra es el agua, el vinagre y la sal. También existía la costumbre de enterrar en las casas con elevado poder adquisitivo, una moneda en los cimientos de los muros maestros. En algunas localidades es tradicional abrir las ventanas y puertas de la casa al paso de la procesión de la Virgen del lugar. |