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Pedro Biedma

Artículos publicados en guadalhorce.net
Mariposa monarca
Pedro Biedma. 30.09.21 Ampliar
05-10-1981
Una frágil mariposa se posó en su hombro, el color anaranjado de sus alas le llamó la atención. Se trataba de un ejemplar lepiróptedo conocido vulgarmente como mariposa monarca, se había adelantado en su llegada al menos un mes.
Conocía que había recorrido la distancia que separa su ciudad natal Morelia con la lejana Canadá.
Vicente comparó el atrayente aleteo del insecto con el atractivo parpadeo de las pestañas de su amada Gloria, a quién aguardaba, nervioso en la mesa del restaurante elegido para la ocasión.
Observó la hora que marcaba su reloj, se demoraba algo más de lo habitual.
El movimiento de su brazo hizo que la monarca volase hacia otro lugar.
Él siguió su vuelo con la mirada y pudo comprobar como se posó en el cabello color azabache de Gloria que caminaba a su encuentro, ella no se percató de tal hecho.
Acalorada, secó su frente con un pañuelo y tras una breve disculpa por su retraso, unió sus labios a los de Vicente con la bella mariposa como privilegiada testigo.

Espera no despertar

Pedro Biedma. 25.04.21 
Antonio tiene 75 años, vive solo en un piso alquilado, come muy poco y hace años que no renueva su vestuario.
Todas las mañanas, nada más despertar, se sitúa frente al espejo y observa sin atención la vieja y desconocida imagen que en él se refleja.
Unos minutos después, su cuerpo gira y comienza a caminar. Su joven alma queda atrapada en el cristal.
Cada noche su vieja figura regresa a rescatarla, su alma enloquece de alegría, salta y se cuela en su interior. Sin cruzar palabra alguna se dirigen juntos a la cama.
Su cuerpo se duerme enseguida, su esencia avisa a la ilusión, que habita en un recóndito paraje de su triste corazón.
Tras un breve diálogo, ambas se abrazan y comienzan a soñar. Mientras su disfraz de anciano, ajeno a todo, ni sueña, ni recuerda, ni añora, solo reposa y espera no despertar. Pedro Biedma

Cristo de Viñeros
Pedro Biedma. 04.04.21 Ampliar
Con una enorme cruz te cargaron,
mecen con garbo tu trono,
las lágrimas me abandonaron,
pero a tu paso me emociono.

Como surcos de viñedos,
las promesas te imploran ruegos,
el enfermo que lo sanes, el invidente no ser ciego,
tú oyes todos a un tiempo, suena el himno de Viñeros

Dos pemas
Pedro Biedma. 13.03.21 Ampliar

Ayer, hoy, siempre

Una dialogo interminable,
una eterna conversación,
me robaron la cordura.
Oír una palabra tuya,
me devolvió la razón.

Mil viajes por la nada,
cien caminos sin salida,
que me hicieron confundir.


El cielo
Pedro Biedma. 28.02.21 Ampliar
En mitad del bosque lo encontré, fue por pura casualidad, allí se situaba, frente a mí. Un árbol enorme, su tronco se hallaba fundido con una amplia escalera de caracol, carecía de hojas y ramas. En el suelo, una señal de mármol blanco cuadrada y grabada con letras negras, la frase "CAMINO HACIA EL CIELO", no salía de mi asombro.
Sin pensar, me posé en el primer escalón y aferré mis dedos al pasamanos. Ya no recordaba por qué estaba en aquel boscaje, ahora mi única intención era la de encontrarme cara a cara con él y pedir explicaciones.
Elevé la mirada, no se divisaba el final, así que a un ritmo acelerado comencé a subir, al principio de dos en dos, más tarde el cansancio me obligó a rendir pleitesía a cada uno de los peldaños.


El perro y el vagabundo

Pedro Biedma. 29.12.20 Ampliar
¡Feliz Navidad! fiel amigo,
compañero de aventuras,
otra vez serás testigo,
de un desfile de finura.

Ubicado aquí conmigo,
en un lugar de privilegio,
en nuestro palco del olvido,
sin perder el carácter regio.

Habla el silencio
Pedro Biedma. 28.12.20 Ampliar
Habla el silencio, que habita,
en algún lugar secreto de su corazón.
Grita el sosiego, desde su triste habitación.
Anula su boca la inesperada manifestación,
y acuden al auxilio las lágrimas del dolor.

Brama el silencio, desesperado y hundido.
Clama el sosiego, proclamando revolución.
Una maldita tela de apariencia,
acalla los gestos del claro desconsuelo,
que convive en su interior.


El sabor de un beso
Pedro Biedma. 27.12.20 Ampliar
Impreca en silencio su cruel destino.
Peregrina pausada, la tela de araña de su memoria.
Selecciona serena, en el pozo de los recuerdos.
Sueña consciente en un pasado aparente.

Mientras su mente navega en el mar de la utopía,
imaginando escenas nunca acontecidas.
Se aferra con fuerzas al último hilo del olvido,
quien inepto, persiste en su huida hacia la nada.

La ilusión
Pedro Biedma. 20.12.20 
Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó :
¿Qué piensas amigo mío ?
Se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar:
¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ?
Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronunció:
Yo tengo miles de años, salgo todas las noches y cada vez que lo hago tengo la ilusión de encontrarme con él, de declararle mi amor, de fundir mi cuerpo helado con el suyo y que me abrace con sus rayos para no separarme nunca de él, poder decirle al oído todo lo que siento, declarar a los cuatro vientos mi eterno amor al Sol. Pero llega el amanecer y vuelvo a mi casa sin haber cumplido mi sueño, así año a año, siglo a siglo. Entonces me acurruco en mi gélida cama y duermo imaginando que esa noche sucederá y en mi sueño todo se hace realidad. Lo verdaderamente importante en la vida, es que cada vez que el corazón lata en tu pecho, notes una ilusión, cuando duermas, cuando rias, cuando llores, hagas lo que hagas que siempre esté presente tu ilusión.
Sin más se levantó, besó mi mejilla y volvió a reinar en el cielo, mirando de reojo sí aparecía el Sol. Me levanté con premura y corrí hasta tu vera, te agarré de la mano, sin dar una explicación te llevé hasta mi alma, aún abierta, retiré ambas sillas, tomé asiento en mi corazón, te posé en mis rodillas, nos fundimos en un beso eterno y cerré mi alma partida

Sueños de Navidad
Pedro Biedma. 09.12.20 Ampliar
–¡Papá!, por favor, cuéntame un cuento de Navidad, uno bueno, uno de esos que sabes que me gustan.
– De acuerdo hijo, me sentaré aquí a tu lado, pero antes debes ordenar todos tus juguetes, que luego mamá se enfada.
Antonio se acomodó en su silla preferida y esperó a que Juan adecentase su habitación. Mientras, recordaba con nostalgia, el cuento que su querida madre solía relatarle en esas señaladas fechas.
Una vez finalizada su tarea, el pequeño se postró sobre las rodillas de su padre, antes de comenzar, ambos se cruzaron una mirada cargada de amor.
Le narró un maravilloso cuento, en el que a los protagonistas, con la ayuda inestimable de la magia que reina en Navidad, se les cumplían todos sus sueños.

¡Qué bonito está mi pueblo!
Pedro Biedma. 29.11.20 
Tiene hasta tiovivo para los más pequeños, no faltan luces ni adornos navideños.
Hay gente por cualquier lugar, esos sí, manteniendo la distancia de seguridad.
¡Qué bonito está mi pueblo!
Antes del toque de queda todos en la calle, luego todos a casa, al parecer a esa hora el virus está activo, antes no se encuentra vivo.
Poneos las mascarillas, si sois pudientes las eficientes, en caso contrario las baratillas.
Aún estamos en Noviembre, no me quiero imaginar las medidas de Diciembre.
Hace poco, nuestro pueblo, pasó a nivel 4, se han tomado las medidas oportunas, todos a la calle, en la casa no quiero ver persona alguna.
¡ Qué bonito está mi pueblo!
Tengo cuidado al fumar, aunque me encuentre a diez metros de la persona más cercana, me pueden sancionar.
Hemos superado la segunda ola, ¡qué alegría! ya solo mueren 300 personas al día.
Lo importante en estas fechas no es la pandemia ni la mortalidad, lo fundamental es salvar la Navidad.
Pedro Biedma. 28-11-2020

A la búsqueda del pasado
Pedro Biedma. 08.11.20 Ampliar
Deambulaba sin rumbo fijo, sin un destino concreto al que dirigirse, tan solo caminaba guiado por su intuición, su mirada permanecía clavada en el horizonte lejano. Su mente logró algo realmente complicado, ser capaz de no pensar en nada en absoluto, su mente se vació de pensamientos y recuerdos, además consiguió anular las sensaciones más básicas del ser humano, entre otras, el hambre y la sed. Los que se cruzaban con él, evitaban a toda costa pasar a su lado, lo esquivaban para ni siquiera rozar con él. Antonio acababa de cumplir 65 años pero su aspecto descuidado y su rostro demacrado por los avatares de la vida, le añadían otros diez no legítimos, ni él mismo conocía su verdadera edad.

Miedos

Pedro Biedma. 25.10.20 Ampliar
No voy a negar que tengo miedo a la muerte, esa última etapa que tarde o temprano todos debemos atravesar. No puedo desmentir que temo a lo que pueda suceder tras su llegada, creo que todos somos conscientes de esa gran incógnita. Los que son creyentes se aferran al cielo prometido por su Dios, en mi caso esta opción no me reconforta, pues mi condición de agnóstico no me permite visualizar un futuro tan placentero.
Siento pavor al pensar que puedo contraer una enfermedad dolorosa y que en mis últimos días solo reine el sufrimiento en mi ser.
Pero debo confesar que lo que más terror me causa es la idea de que la maldita enfermedad llamada alzheimer se apodere de mis neuronas. No soportaría el perder los miles de recuerdos que mi mente almacena, buenos y malos, no quiero que el olvido se instale en mí.

Finalista en III concurso de relato corto “el libro en blanco” 25-10-2019
Trabajo de sociales

Pedro Biedma. 04.10.20 Ampliar
Llegó el día señalado por Don José, el profesor de sociales. Hoy sus alumnos mostrarían los trabajos realizados sobre el tema cuestionado la semana anterior. Cada uno de ellos debía de analizar la relación que mantenían con sus respectivos padres, en concreto solo con la figura del hombre.
Considerar si estos les dedicaban el tiempo suficiente para ayudarles con sus tareas escolares. Algo que en los últimos años se ha puesto de moda, ya es un añadido casi obligado, que aparece al final de los deberes:
En caso de dudas, consultar con vuestros padres.
El primero en salir a la pizarra fue Adán, cuyas notas destacaban por la cantidad de suspensos.
Al oír la llamada del profesor se levantó decidido, se plantó frente a sus compañeros y papeles en mano comenzó a leer:
Buenos días, me llamo Adán Álvarez y tengo 12 años. Mi familia está compuesta por mis padres, mi hermano mayor Juan y yo. Aunque la asignatura es de sociales, me he basado en las matemáticas para realizar el trabajo, una ciencia que nunca falla.

La alcoba marrón
Pedro Biedma. 07.09.20 
El incipiente intelecto de Sara era incapaz de asimilar las numerosas alteraciones surgidas en tan breve espacio de tiempo.
No comprendía el porqué de los cambios de humor de su madre, ni la drástica permuta acontecida en el rostro de su padre.
El ruido había concedido su espacio a un silencio casi absoluto, al que solo interrumpían  inaudibles lamentos que nacían en la habitación marrón.
Esa habitación donde solía acudir todas las noches a besar a su abuela y a la que ahora tenía prohibido el paso.
Observaba personas desconocidas, quienes con suma discreción se adentraban en la alcoba marrón, para más tarde abandonar el hogar, no sin antes dar un abrazo a su papá.
Al cabo de unas semanas volvió el ruido y la extrañas visitas dejaron de aparecer.
Su abuela nunca regresó, seguro que se marchó junto a la felicidad que antaño lucía el gesto de su padre. 

Carta Íntima
Pedro Biedma. 22.06.20 
Estimado corazón: Me dirijo a ti a través de esta carta, pues mi arrogante timidez impide que me siente a tu lado y te hable cara a cara.
Deseo que perdones las infidelidades cometidas durante estos años, todas ellas contaban con el beneplácito de mi razón.
He amado y me he sentido amado, siendo tú, testigo privilegiado.
Te agradezco el hecho de no separarte ni un solo instante de mi lado, ni en los buenos,  ni en los malos momentos.
Te doy las gracias por soportar, sin reproche alguno, mis innumerables decisiones desacertadas y la falta de atención en esas ocasiones en las que necesitabas sentir mi apoyo, yo con crueldad te ignoraba.
Recuerdo cada uno de esos días en los que me permitías vestir tu disfraz de sonrisa, y yo abandonaba en el armario, el traje negro reflejo de mi tristeza.
Hoy necesito gritar en silencio que te amo con locura, que cada segundo que transcurre ese amor adquiere más fortaleza.
Mentiría si te prometiese amor en exclusividad, me conoces a la perfección y comprenderás que te comparta con el resto de mis amores.
Solo una cosa te ruego, cuándo precises sentir mi amor, hazme una señal. Veloz como un rayo acudiré a tu vera, te arroparé, besaré tus labios y te susurraré al oído:
–Te amo más que a nada en este mundo, corazón mío. KAS

La ilusión
Pedro Biedma. 08.03.20 Ampliar
Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó :
– ¿Qué piensas amigo mío ?
Se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar:
– ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ?

Belleza interior divina
Pedro Biedma. 22.02.20 Ampliar
Indudablemente Eva a sus 28 años no se trataba precisamente de una mujer agraciada físicamente, más bien todo lo contrario.
Las humillaciones e insultos que recibía por parte del resto de los niños y las miradas descaradas que percibía de los adultos, le hicieron vivir una niñez y adolescencia que podía definir cómo un verdadero infierno.
Sus pequeños ojos se perdían en una inmensa cara redonda donde el mayor protagonismo se lo llevaba su perfilada nariz, para colmo su estatura se encontraba por debajo de la media considerada como estándar. Lo único que nunca le faltó fue el enorme amor que siempre le demostraron sus padres y hermanos, siempre mostrando numerosos gestos de cariño e intentando convencerla de que su belleza interior era un verdadero regalo divino.
Ella siempre agradeció estos impagables actos de afecto y apoyo aunque en el fondo no la reconfortaba y simplemente se limitaba a disimular para no defraudarlos.

Creemos en un final feliz para la pequeña África
Pedro Biedma. 18.01.20 Ampliar
Hola a todos, hoy no os voy a presentar uno de mis relatos o poemas, la mayoría de ellos fruto de mi imaginación. Hoy os dejo una historia real como la vida misma, es la historia de un ser extraordinario, hija de una de mis primas, se llama África. Solo  os voy a pedir que leáis con atención las tiernas palabras que salen de su corazón y escritas con su pluma de la esperanza.
Bueno, además de leer, os ruego compartáis esta historia entre vuestras amistades, familiares, redes sociales, etc. Podéis agregaros al grupo de Facebook “creemos en un final feliz para la pequeña África”. Por supuesto, si alguien puede intermediar para que su deseo se haga realidad, se lo agradeceré de por vida. Estoy 100% convencido que entre todos conseguiremos que África viva un segundo día de Reyes, se lo merece, tanto ella como sus padres y sus hermanos. No me dilato más, hoy no soy yo el protagonista, hoy es mi prima África, os presento su historia.

Carta a los Reyes Magos
Pedro Biedma. 05.01.20 Ampliar
– Ven cariño, toma asiento a mi lado, agarra con fuerzas mi cintura, funde tu corazón con el mio, ahora es el momento, todos duermen incluso la noche, vamos a escribir nuestra carta a los Reyes  Magos, déjate llevar por tus sentimientos y susurra a mi oído los deseos que escondemos en nuestro interior.
Me dio un dulce beso en la mejilla y comenzó a dictar magistralmente la pluma que previamente había cargado con tinta de la esperanza.
Mi obediente mano comenzó a moverse, suavemente, al ritmo de sus palabras:

Háblame Málaga
Pedro Biedma. 09.12.19 Ampliar
Siéntate aquí a mi vera
que te pueda yo admirar
empalaga mis sentidos
con tu olor a tierra y mar

Embriágame de placer
con tu arte al caminar
muéstrame tu belleza
date una vuelta entera, que te quiero contemplar

Maldito día de buena suerte
Pedro Biedma. 17.11.19 Ampliar
23 de febrero, de 1.981, la mala suerte se despidió de Javier, un golpe de fortuna ocupó enseguida el espacio que esta ocupaba.
Experto y prestigioso profesional del mundo de las finanzas y con más de 20 años de experiencia en el sector, ejercía su labor en una importante empresa de ámbito nacional. Ese 23 de febrero, recibió la llamada del directivo de una sociedad cuya actividad era similar a la que le tenía contratado. En la misma, le citaron para mantener una reunión en la que le presentarían una importante oferta, tanto a nivel profesional como económico.
Agobiado por las deudas, accedió y se entrevistó con dos directivos de la “competencia”. Le ofrecieron una serie de promesas que resultaban difíciles de rechazar, mejor sueldo, menos carga de trabajo, un contrato estable y sobre todo, mantener e incluso aumentar su prestigio como profesional.
Debía responder en el plazo de cinco días.

Desalojo
Pedro Biedma. 10.11.19 Ampliar
Hace tiempo que te marchaste, con disimulo, cabizbaja y derrotada. Hoy quiero aprovechar tu ausencia para narrar, con brevedad, como fue nuestra relación de amor y odio.
No recuerdo cuándo, ni cómo apareciste en mi vida, solo sé que surgiste de la nada y te adueñaste de mi ser.
Al principio agradecía tus esporádicas visitas, tenía una nueva amiga con la que compartir mis desgracias y desventuras. En cuestión de días te convertiste en la voz cantante del dúo, tu silenciosa verborrea me cautivó y sin pensar te doné mi cuerpo, firmamos un contrato verbal e incondicional. Entonces tu actitud cambió radicalmente, tu alegría fingida tornó a la peor de las tristezas, tu simpatía desapareció por completo. Te alojaste en la mejor de las estancias, mi mente, y sustituiste, las ideas que allí guardaba, por otras cargadas de pesimismo y desesperanza. No satisfecha, bajaste hasta mi corazón y con balas cargadas de dolor, aniquilaste mis recuerdos, alegrías y esperanzas. Tus celos me llevaron a obviar a los míos, tu poder de persuasión consiguió que llegase a odiarlos. Al cabo de dos años de nuestra tormentosa relación, cometiste un gran error, ahí comenzó a fraguarse tu derrota. Era una fría noche de invierno, tus palabras retumbaban en mis oídos, repetías una y otra vez:

Si existe Dios
Pedro Biedma. 02.11.19 
Si sabes que realmente amas, es porque has conocido el odio.
Si perdonas, es porque alguna vez has ofendido.
Si eres consciente de tu felicidad, en algún momento has sentido tristeza.
Si te sientes ilusionado, algún día viviste una desilusión.
Si hoy te encuentras arriba, es porque vienes de abajo.
Si reconoces el dolor, es que en alguna ocasión has conocido el placer.
Si te encuentras solo, es porque la compañía te abandonó en algún momento de tu existencia.
Si te encanta la sensación que provoca una risa, es porque has sufrido con el llanto.
Si aprecias la vida, es porque temes a la muerte.
Si existe Dios, ¿porqué creó los dos lados de la moneda?

Verdad y Sinceridad
Pedro Biedma. 06.10.19 Ampliar
Como todos los viernes de la semana y tras acabar su jornada laboral, José se acercó a casa de sus padres.
Su madre le esperaba asomada a la ventana que daba justo a la entrada del portal, con más de media hora de antelación.
Como si con su mirada reservase  alguno de los huecos libres que quedaban en la calle, para que su hijo pudiese aparcar con comodidad. Aunque parezca mentira, siempre daba resultado. Donde Lola fijaba la vista, por uno u otro motivo, ningún coche estacionaba hasta la llegada de su primogénito.
Se bajó de su pequeño utilitario, al llegar a la altura de la ventana envió un beso a su sonriente madre quién, con suma rapidez, se desplazó hasta la puerta de la casa para abrir desde el portero automático.
De nuevo volvió a fallar, por mucho que empujó la puerta acompañando su acción con el grito de “abre nene”, no hubo manera. Resignada, como todos los viernes, recorrió los cuatro pasos que le separaban del portal y abrió directamente con la mano.

El viaje
Pedro Biedma. 22.09.19 Ampliar
Curiosamente ese día, apenas encontró retenciones en la carretera, por lo que le resultó imposible “protestar” como en él era habitual, además hubiera sido en balde, pues esta vez nadie le acompañaba en su viaje.
Tampoco logró amenazar con “quedarse todo el mundo en tierra” por la carga excesiva de su maletero, con cientos de trasto inútiles, su coche no era un “tanque” y debía de cuidar muy mucho los amortiguadores, en esta ocasión solo llevaba lo imprescindible, como a él le gustaba hacer.
Por no llevar no se colocó ni su reloj preferido, en un acto más de su generosidad absoluta, unos días antes se lo regaló a su nieto Pedro. Sí, ese al que tanto le gustaba “cabrear”, siempre sin malas intenciones, el mismo al que le solicitaba una y otra vez que le contase el chiste del galgo.
Condujo completamente a sus anchas, por el carril de la izquierda y nunca superando los límites de velocidad establecidos, todo lo contrario, no existía prisa e iba el primero, ¿para que correr más?. Si alguno quería adelantarlo, disponía de todo el carril derecho para hacerlo, pero no, ese día nadie lo hizo, ni siquiera lo intentó.

Soñar es gratis
Pedro Biedma. 08.09.19 Ampliar
Como todas las tardes aparcaron junto a su banco preferido. Él la ayudó a bajar, caballeroso como siempre, a la vez que comentó:
•    ¡Toma asiento!, cariño, ¡qué manera de sudar!, estás empapada.
Ella se secó la secreción de la frente y respondió:
•    Gracias amor, la verdad que pedalear 5 kilómetros cuesta arriba me deja sin fuerzas.
Se trataba del momento del día favorito para ambos. Llegaba la hora de hablar de sus inquietudes.
Herculana agarró la mano de Inocencio, lo miró a los ojos y le preguntó:

El chef de la esperanza
Pedro Biedma. 18.08.19 Ampliar
Pablo se considera un ser privilegiado, ya resulta complicado en nuestro tiempo tener un trabajo, y él tenía dos. Además en ambos desarrollaba la labor con la que siempre soñó, elaborar sabrosas recetas, con la única intención de que sus creaciones resultasen del agrado de sus comensales. Durante la mañana ejercía como segundo jefe de cocina en un céntrico y famoso restaurante de Barcelona. Uno que presumía de contar con dos estrellas en una guía emblemática, solo por ese hecho, la clientela estaba asegurada durante toda la temporada. La lista de espera era inmensa y las estrictas reglas de un establecimiento de tanto caché, no permitían atender a más de veinte afortunados clientes cada día, ni uno más, ni uno menos. El precio medio por persona también resultaba digno de ser incluido en un libro, concretamente, en el de los Récords Guinness.
El dueño y afamado chef casi nunca se personaba por allí, toda la responsabilidad recaía en Pablo.

Falta de civismo, de honestidad y  de educación
Pedro Biedma. 17.08.19 
Estos tres calificativos, y algún otro similar, son los que definen al conductor del vehículo que se empotró con el mío y lo dejó en estado que se aprecia en la fotografía.
Entre las 8 de la tarde del día 13 de Agosto y las siete de la mañana del día 14 del mismo mes, un conductor “bastante distraído y con el desconocimiento de los valores reseñados en el título de esta denuncia pública), aterrizó sobre la parte trasera de mi Mazda 6 (antiguo pero en perfecto estado hasta la fecha indicada). Ha dejado inutilizado el maletero y una evidente abolladura que se aprecia desde bastantes metros. Se marchó del lugar sin tener la delicadeza de facilitarme sus datos personales para que el seguro obligatorio (que en teoría debe tener) se encargue de solucionar el problema. Eso sí, limpio y pulcro tiene que ser pues no ha quedado ni huella de su vehículo.  
Mi coche estaba estacionado en la Avenida Cristóbal de Colón, en la zona derecha (dirección Churriana hacía el centro Alhaurín).  Lógicamente el suceso está denunciado a la Policía Local y solicitaré una revisión en el Ayto. de las cámaras de tráfico. El golpe ha sido tremendo con lo que debe de haber ocasionado un gran ruido.
Conocedor de que existe gente honrada, honesta y educada (con excepción de este individuo/a), desde aquí RUEGO A QUIEN HAYA PRESENCIADO EL INCIDENTE Y PUEDA APORTAR CUALQUIER DATO ÚTIL, se ponga en contacto conmigo en el e-mail pbiedma@hotmail.es o directamente a la policía local. Recompensa no puedo ofrecer, pero sí todo mi agradecimiento. Esta noche el golpe se lo han dado a un vehículo, es decir, algo material y prescindible, pero mañana o pasado la víctima quizás sea un ser humano.

De puntillas
(Jotabé pentadecasílabo)
Pedro Biedma. 16.07.19 
Me despojé de mis preocupaciones una a una,
invité a mi fiel e inseparable amiga, la luna.

Abrí mi alma de par en par y saqué un par de sillas,
rodeé mi corazón, ella acudió de puntillas.
Me confesó su secreto, yo besé sus mejillas,
márchate querida amiga, al lugar donde tú brillas

Lo importante en esta vida, es mantener la ilusión.
Yo amo al sol y será mío, esa fue su confesión.

Apareciste tú, radiante, bella, mi fortuna.
Te invité a entrar en mi alma, tú lo hiciste de cuclillas.
La sellé con amor, ya reinas en mi corazón.

Pedro Biedma17-2-19

Río y arroyo
Pedro Biedma. 06.07.19 Ampliar
Comencé siendo un río que descendía sin parar,
preocupado simplemente, por no bajar mi caudal.
Observé como mi cauce, invadieron dos personas,
no paraban, no cesaban, de besarse y sonreír.
Un sentimiento extraño me invadió,
comprendí en ese instante que me faltaba el amor.
Distinguí un arroyo que avanzaba a la par.

Se necesita ayuda para tratamiento contra el Parkinson
Pedro Biedma. 29.06.19 
Hoy no pido ayuda para mí, lo hago para una amiga que lo necesita ayuda de verdad, espero vuestra comprensión y solidaridad. Os dejo el texto integro y desesperado de su hija, además es una gran escritora aficionada. Gracias de antemano por vuestra solidaridad.
Mi madre lleva 15 años viviendo con tratamiento desde que le diagnosticaron Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que tiende a empeorar con el tiempo las funciones motoras de la persona. Recientemente pidió cita en un hospital de Madrid para realizarse unas pruebas que indicarían si es o no apta para un tratamiento novedoso que quita los temblores y paraliza el curso de la enfermedad. Tras los análisis determinaron que Pilar era apta para realizarse la cirugía, una cirugía sin riesgos en el que se da de alta al paciente el mismo día de la operación.
Hay más de 30 tipos de Parkinson y solo el de mi madre tiene cura por ahora, pero no podemos costearnos los 20000 euros de la operación. Es por ello que he creado esta página, para que cada uno pueda aportar su granito de arena para ayudar a Pilar a cumplir su meta y vivir una vida mejor. Se pueden hacer ingresos en Facebook.


Género gallina
Pedro Biedma. 09.06.19 Ampliar
Año 2.006, una nueva vida comenzaba para varias familias en una urbanización de Alhaurín de la Torre. El nombre de la calle auguraba que se alternarían días de calma con otros de tempestades.
En el número X una familia con sello, educación e inteligencia inauguraba su andadura, en una casa contigua un ser inculto, maleducado y con una arrogancia que solo él era capaz de distinguir, empezaba su andadura.
La familia que habitaba el número X vivía  feliz y contenta, en cambio su vecino, un señor nacido en algún pueblo de la provincia, se desvivía por acaparar la atención de los nuevos vecinos. Su única preocupación consistía en hacer saber al resto que el pobre incauto era el líder de aquel recinto.
Al principio fueron muchos los que se dejaron llevar por sus ininteligible verborrea.
Consiguió el apoyo de varios sumisos, que poco a poco le fueron abandonando.

Desde que él marchó
Pedro Biedma. 07.06.19 Ampliar
Desde que él marchó,
mi corazón le llama,
recuerda que le arropó
como el rocío a la retama.

Desde que él marchó,
los jilgueros van llorando,
uno de ellos me susurró,
dile, que seguimos esperando.

Inesperado regalo
Pedro Biedma. 02.06.19 Ampliar
Hoy, como casi todos los mediodías, llegué a casa, acompañado de mi triste figura.
En mi rostro se dibujaba el significado de la palabra malhumor, como casi siempre.
Por mi mente viajaban a toda velocidad, cientos de pensamientos, todos negativos, como casi siempre.
Un par de besos a mi mujer, un par de preguntas rutinarias y poco más, las palabras a veces me abandonan.
De repente, aparecen mis hijos, su cómplice madre observa en silencio. Me obsequian con un inesperado regalo, un pequeño y gran detalle que hace dar un vuelco a mi corazón.

Luna nueva
Pedro Biedma. 26.05.19 
La oscuridad reinaba en el interior de aquella recóndita y milenaria cueva. Ella irrumpió, majestuosa y resplandeciente, la lobreguez comprendió que sería inútil luchar, resignada marchó hacia la nada.
Una risa jubilosa retumbó en la oquedad.
La noche y yo, testigos privilegiados, nos cruzamos cómplices miradas de satisfacción.
La luna, avanzó hasta la cuna plateada que presidía el lugar, tomó a su hijo en brazos y besó con ternura cada poro de su cuerpo.
El pequeño, rubio como el sol, reflejaba en su blanco rostro, un cristalino gesto de felicidad.
Tomó asiento en una vieja silla de nácar, apoyó al niño sobre su pecho y le susurró al oído.
• ¡Hijo!, otra semana más para nosotros dos, dejemos que la humanidad siga creyendo en la Luna Nueva.
La noche me dedicó un guiño, en voz baja comenté:
• Será nuestro secreto, amiga mía.


Bienvenido V
Pedro Biedma. 19.05.19 Ampliar
Contemplaba absorto la enorme belleza que posee la caída del ocaso, sentado en un viejo e incomodo banco de estación, se sentó junto a mi y tuvo que recurrir a una tos forzada para llamar mi atención, inmediatamente me disculpé y saludé. Se trataba de un señor de mediana edad y sobre todo con ganas de hablar, era una de esas personas que te hacen dudar sí es cierto o no el dicho de “habla hasta por los codos”. Tras corresponder a mi saludo se presentó, mejor dicho, me relató su vida en apenas quince minutos, lo que tardó en aparecer mi tren. Me susurró al oído que algo le perseguía desde su nacimiento y estaba seguro de que sería el causante de su muerte, yo no lo tomé en serio, pero me apetecía oír su historia, seguramente victima del aburrimiento acumulado tras dos horas de espera en aquel lugar.

Partido final
Pedro Biedma. 04.05.19 Ampliar
Cansado y agotado por su eterna contradicción interna, reunió a su razón y a su corazón y les planteó un reto muy particular. Deberían enfrentarse en un partido de fútbol, eso sí, con unas reglas distintas a las habituales, el equipo perdedor asumiría todas las consecuencias.
En caso de que venciese el corazón, su cuerpo seguiría luchando hasta agotar todas las posibilidades. Si ganaba la razón, todo habría acabado para él. Ambos aceptaron su propuesta sin dudar.
El partido se disputaría dos días después, cada uno de los equipos utilizaría a los dos únicos jugadores que le quedaban.
El estadio sería “El destino cruel de la vida”, arbitraría la implacable “injusticia”.
Llegado el momento, saltaron al campo “la fe” y “la esperanza” por parte del corazón, el equipo de la razón lo formaban “las ganas de no vivir” y “el dolor intenso”, como exclusivo espectador se encontraba su cuerpo.

Agradecimiento a EL ABC
Pedro Biedma. 20.04.19 Ampliar
Nunca imaginé que los avatares de la vida me llevaran a estar allí, pero por capricho del destino, sucedió. Recuerdo como un oleada de cariño me cubrió nada más llegar, mi timidez resurgió de la ola y se mostró en todo su esplendor. Las palabras me abandonaron en esos instantes, el llanto interno ocupó el lugar que les pertenecía.
Yo, que siempre hice gala de mi prepotencia, ahora me sentía un ser ridículo e insignificante.
Creo que esa mañana despedía para siempre al “orgullo” que tantas veces ocultó mi verdadera realidad.
Vestía un viejo chándal azul o al menos eso creo, llegué a ese lugar desesperado y nunca imaginé un recibimiento tan cálido y vivificante.

Cristo de Viñeros
Pedro Biedma. 14.04.19 Ampliar
Con una enorme cruz te cargaron,
mecen con garbo tu trono,
las lágrimas me abandonaron,
pero a tu paso me emociono.

Como surcos de viñedos,
las promesas te imploran ruegos,
el enfermo que lo sanes, el invidente no ser ciego,
tú oyes todos a un tiempo, suena el himno de Viñeros

En una de tus paradas,
algo llama tu atención,
en medio de la riada,
una voz fuera del guión.

Un par de poemas
Pedro Biedma. 08.04.19 Ampliar
Todo un honor
(Rima Jotabé con versos pentadecasílabos)  

Desde una silla de nácar, observa con tristeza,
yo acaricio sus canas, con suma delicadeza.

Regala una sonrisa, que colma mi corazón.
Le pregunta a su memoria, ¿quién será este varón?
Soy tu niño yaya Lola, ya he dado un estirón.
Perdóname hijo mío, a veces pierdo la razón.

Besos furtivos
Pedro Biedma. 30.03.19 Ampliar
Tomó aire y suspiró, lentamente giró la cerradura que permitía el acceso a su hogar.
El camino desde el portal a la segunda planta de su edificio parece tener cada vez más escalones y la altura de los mismos parecen incrementarse día a día. Inmediatamente acudió a la nevera para tomar un gran sorbo de agua fría, directamente de la botella, de todas formas solo ella la utilizaba. Tras refrescar su rostro, encendió la televisión para no verla, abrió la ventana de su sala de estar y acompañada de su abanico, tomó asiento en su vieja mecedora. El día resultó agotador, desde muy temprano llegó a casa de su íntima amiga Carmen para ayudar con los preparativos de la fiesta en honor a Luis, el marido de esta. Hoy cumplía 68 años, no faltó de nada, comida y bebida de sobra. Un buen rato de cantes, bailes y chistes y como no, unas partidas de su juego preferido, la lotería, a la que seguramente y con el transcurrir del tiempo, le falte algún que otro número. María siempre sospechaba que el 14 no se encontraba dentro de la caja de zapatos que protagonizaba el papel estelar de bombo. Finalmente brindaron con cava y comieron un trozo de una deliciosa tarta casera, preparada según una receta secreta que solo conocía Ana, otra de sus amistades conservadas desde la infancia.

Feliz día del padre
Pedro Biedma. 25.03.19 
En días como hoy cuando mis hijos y mi mujer me felicitan te echo mucho más de menos, ¿te acuerdas cuando te regalaba los tarros de colonia de aquellas marcas antiguas ?, bueno a ti te gustaban o al menos así me lo hacías ver y siempre decías "a mi para que me compras nada" , aunque yo sé que en el fondo te gustaba, y no era por la calidad del regalo sino por el hecho de decir: "se han acordado de mi", porque aunque quisieras hacerte el duro, todos sabíamos que tenías un corazón grande, blandito y muy generoso, (sabes que cuando veías alguna película emotiva, siempre se te escapaba alguna lágrima, aunque intentaras disimularlo y yo hiciera como el que no me daba cuenta para que no te avergonzaras).
Bueno no me enrollo más que al final al que se le va a escapar alguna lagrimita es a mi, sólo decirte "FELICIDADES PAPA" y ya sabes que en mi cuarto de baño, todavía tengo algunos de esos botes de colonia tuyos, aunque me temo que ya estarán un poco añejos.
P.B. 19-3-2016

Háblame Málaga
Pedro Biedma. 09.03.19 Ampliar
Siéntate aquí a mi vera,
que te pueda yo admirar.
Empalaga mis sentidos
con tu olor a tierra y mar.

Embriágame de placer,
con tu arte al caminar.
Muéstrame tu belleza
date una vuelta entera, que te quiero contemplar.


Mi añorado Kas
Pedro Biedma. 17.02.19 Ampliar
 –¡Papá!, ¿qué diferencia existe entre nuestro perro Kas y nosotros?
Nada más llegar a casa, mi pequeño me asaltó con dicha pregunta. Tras deshacerme de mi incómoda chaqueta, lo invité a sentarse en nuestro rincón del salón preferido, donde dilucidábamos las cuestiones importantes de la vida.
Tras pensar fríamente, llegué a una conclusión. A la conversación se unieron mi esposa y mi querido Kas.
 Los tres pendientes de mí, a la espera de que me pronunciara. El perro entendía perfectamente de lo que estábamos hablando. Así que sin más dilación comenté:
-    Los animales, al igual que los humanos, sienten, padecen, se alimentan, sueñan, lloran, muestran felicidad, son celosos, caprichosos, etc. En cuanto a las diferencias, yo las resumiría en dos:
No tienen la posibilidad de expresarse mediante nuestro lenguaje, aunque sí nos comprenden a la perfección, creo que esto es algo que les crea una gran impotencia.

La partida de ajedrez
Pedro Biedma. 08.02.19 Ampliar
Por fin llegó el domingo, Julio se encontraba exultante de felicidad pues tocaba visita familiar, hoy vería a su único hijo Pablo y con suerte a su nieto Julian. A sus ochenta años pocas cosas alegraban ya su vida, para ser exacto solo dos, la ya mencionada visita dominical y la partida nocturna de ajedrez con su amigo de habitación al que él llamaba simplemente “mala cara”. Había sido siempre un apasionado y gran jugador de este juego, pocas personas podían presumir de haberle vencido alguna vez.
A las once de la mañana y puntual como siempre, apareció su hijo, esta vez no le acompañaba Julián. Tras el beso y abrazo de rigor, ambos conversaron sobre las novedades transcurridas durante la semana, pocas la verdad. Pasada una media hora Julio le hizo una confesión a su hijo, se le notaba atemorizado y no sabía cómo comenzar a relatar lo que le sucedía. Tras unos segundos, tomó aire y comentó a su hijo que el lunes por la noche, y antes de empezar a jugar, su amigo “mala cara”, le hizo una propuesta no negociable. Esta consistía en qué si Julio le vencía, como solía hacer diariamente, le otorgaría cualquier deseo que pidiera, en cambio sí perdía, “mala cara” se apoderaría de su alma. Pablo lo escuchó, pero sin darle importancia, todos creían que ese amigo era una invención creada por su mente y alimentada por la soledad y los efectos de su avanzada edad.

El mejor padre del mundo
Pedro Biedma. 02.02.19 Ampliar
El día resultó agotador, por fin llegó a casa, casi sin fuerzas abrió lentamente la puerta y arrastrando sus doloridos pies, Juan cruzó el pequeño vestíbulo, tras un breve suspiro, depositó las llaves en el lugar de siempre. Nadie se percató de su presencia, como era habitual, en cambio él sí oyó las voces provenientes del dormitorio de su hijo donde este conversaba con su madre, las distancias eran muy cortas en su humilde vivienda. Sí de algo podía presumir Juan era de su afinado oído, prestó atención a lo que decían y lo que escuchó no fue nada agradable. Su hijo Javier explicaba a Isabel la razón por la que nunca invitaba a sus amigos a casa, le confesaba que se sentía avergonzado solo con el hecho de imaginar que su padre hiciese acto de presencia vestido de barrendero y sus afortunados compañeros lo vieran y descubrieran la verdadera profesión de Juan, él se había inventado un padre Ingeniero de una importante empresa, es decir, algo a la altura de la función que desempeñaban los progenitores de sus amigos. Además no les podría explicar que su padre no ganaba el suficiente dinero para comprarle la consola de moda con la que jugaban alternativamente de casa en casa, él siempre se inventaba alguna excusa cuando le tocaba el turno. Siguió hablando y confesando sus temores, su habitación estaba decorada con muebles muy simples y algo anticuados, muy distintas a las de sus amistades que eran enormes, modernas y no les faltaba el más mínimo detalle.

El viento silbó mi nombre
Pedro Biedma. 26.01.19 Ampliar
El viento silbó mi nombre,
lo ignoré con descaro,
tomó un disfraz de hombre,
para acudir a mi amparo.

Le agradecí su llegada,
invitándole a marchar,
¿no has oído mi llamada?,
sólo te quiero ayudar.

El candidato
Pedro Biedma. 19.01.19 Ampliar
Se trataba de la primera entrevista de trabajo de esa mañana. El futuro seleccionado, debería ser alguien que me transmitiese total confianza, compartiría con él todos los secretos de mi empresa, no podía errar en la elección del candidato.
–    ¡Adelante!, grité.
Juan abrió la puerta y le pedí que tomase asiento frente a mí.
Le ofrecí la mano y me la estrechó sin convicción, no le concedí importancia, sería debido al nerviosismo.
–    ¡Hable sobre su curriculum!, Juan.
Mientras me relataba sus conocimientos y experiencias, me dediqué a observar su aspecto y gestos.
Engominado hasta las cejas, perfectamente trajeado y emanando un agradable olor a perfume caro, pensé:

Ruego desesperado
Pedro Biedma. 13.01.19 Ampliar
Buenos días, alguno de vosotros sabéis de mí por los relatos y poemas que suelo publicar en estas páginas. Pocos me conocéis en persona, puedo definirme como una persona honrada y trabajadora. Padre de dos maravillosos hijos y esposo de una mujer a la que no le cabe el corazón en el pecho. Además contamos con otro miembro más en la familia, mi adorable Kas, quien se asemeja más a un crío que a un pastor alemán.
Hoy no vengo a relataros ninguna historia salida de mi imaginación, hoy quiero pediros un favor.
Hace años pasé por una situación delicada que me llevó a deber a una entidad financiera, la desorbitada cantidad de 1.221 euros por la hipoteca, esa que pagaba religiosamente desde 2.006, alcanzando algunos meses la cantidad de 1.300 euros.


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