«Del cerdo hasta los andares». Eso era lo que decía la gran mayoría de
personas refiriéndose a que del cerdo se aprovecha todo. Y es que ayer se
celebró la VII Fiesta de la Matanza de Ardales, un evento en el que la
tradición es la principal protagonista. Cerca de 15.000 personas,
procedentes de toda la provincia, acudieron ayer a la localidad para
conocer más de cerca su gastronomía típica y degustar la repostería,
embutidos y la gran variedad de productos procedentes del cerdo.
La jornada quedó inaugurada oficialmente a las 12, con la apertura de la
feria de productos de la comarca del Guadalteba, donde los asistentes
pudieron degustar y adquirir los productos típicos de la zona, quesos,
aceites, chacinas, piquitos, molletes, repostería y frutos secos. Sobre
las 13 horas dio comienzo la degustación de chacinas en diferentes puntos
del centro urbano. Así, se distribuyeron 10.000 molletes pequeños con
diferentes embutidos del pueblo, acompañados de vino fino.
A mediodía, la Plaza del Convento se convirtió en un hervidero de
personas. Las pandas de verdiales se encargaron de animar el día, tampoco
faltó la música más actual e incluso algunos visitantes no dudaron en
comenzar a cantar para ir calentando el ambiente. Fue a las dos de la
tarde cuando se realizó la degustación de carne guisada, para la que se
cocinaron 500 kilos de carne. La fiesta continuó hasta bien llegada la
tarde y el broche final lo puso la actuación de Niña Pastori en la Caseta
Municipal.
Tradición
Durante todo el día, las mujeres de la Asociación 'Futuro',
estuvieron preparando salchichón, chorizo y morcilla al estilo casero,
como se hacía antiguamente en una matanza. «Llevamos trabajando en la
fiesta desde la primera vez que se celebró y cada vez el evento tiene más
éxito», comentó María Chamizo, miembro de la asociación. Por otra parte,
María destacó que es una manera de mantener viva una tradición muy
arraigada en el municipio. La elaboración de estas chacinas requiere mucha
experiencia y esmero. «Lo más entretenido es preparar la morcilla, porque
hay que cocerla en agua hirviendo y requiere más tiempo de elaboración»,
comentó María Chamizo.
El principal fin de la Fiesta de la Matanza es dar a conocer una costumbre
propia del municipio. Así, la celebración es además una forma de
promocionar y acercar la localidad a los visitantes.
En este sentido, el evento se convierte en un foco de atención que se
prolonga para todo el año, puesto que cada vez son más las personas que se
acercan al pueblo en otras fechas para comprar los productos del cerdo y
la repostería típica.